SAIAD, el importador de Suzuki para Italia, decidía a principios de los años 70 dar el salto a la categoría reina de resistencia, la 750 cc con motos de dos tiempos derivadas de motos de serie aunque con una gran preparación.
Para ello cogió la única moto que, en teoría, podría ser válida para ello: la tranquila Suzuki GT 750 K. Se trataba efectivamente de una Gran Turismo, con un motor de 3 ciilindros y dos tiempos con refrigeración líquida que desarrollaba unos 70 cv para un peso total de casi 250 kg pero que ya contaba con detalles como el doble freno de disco delantero.
Tras despojar a la GT 750 K de todo lo superfluo, se fabricó un tanque de fibra de vidrio en el que albergar 18 litros de combustible, un conjunto asiento-colín que albergaba en su interior el depósito para dos kilos de aceite para el sistema de lubricación separada y un semicarenado frontal. El motor también recibió mejoras en los cilindros, carburadores y escapes, consiguiendo ponerse por encima de los 80 cv. Pero lo mejor es que el peso se rebajaba en más de 50 kilos, con lo que se quedaba en unos buenos 190 kg aproximadamente.
Su debut no pudo ser mejor. En marzo de 1973 la Suzuki-SAIAD GT 750 debutaba en los 500 km de Vallelunga y se llevaba la victoria con Renato Galtrucco y Vanni Blegi. Debido a esta victoria en el trazado italiano, la moto adoptó el sobrenombre de Vallelunga.
A Suzuki Japón le gustó tanto esta preparación que la lanzó comercialmente, aunque solo se construyeron un total de 100 unidades, las justas para que pudiese ser homologada para correr en resistencia. De ellas, la que se ha restaurado es la número 35, la cual ha conseguido recuperar su antigua gloria.
Cuando esta unidad llegó al taller había tenido días mejores, pero estaba casi completa por lo que era posible devolverla a su estado original. La Suzuki GT 750 S Vallelunga se desmontó por completo, se chorreó y pintó de nuevo el chasis mientras que la tornillería se volvió a galvanizar.
El motor se rehizo por completo, dejándolo como recién salido de fábrica a la par de que las suspensiones, frenos y demás elementos fueron también restaurados y cambiados los elementos susceptibles de desgaste o que se hubiesen dañado con el paso de los años. El colofón fue volver a pintar la moto en el color original junto con los adhesivos necesarios.
En total Soiatti Moto Classic invirtió casi 150 horas de trabajo así como unos 7.000 euros en piezas, pintura, etc.





