Suzuki empieza a construir su futuro eléctrico desde dentro con la compra de Kanadevia, una firma japonesa con casi 2 décadas de experiencia en baterías de estado sólido. En un momento en el que la electrificación avanza a ritmos desiguales dentro del sector de la moto, Suzuki ha decidido reforzar uno de los pilares clave de esta transición: la tecnología de baterías.
El anuncio, realizado a principios de marzo por su presidente, Toshihiro Suzuki, marca un movimiento estratégico de largo alcance. La operación incluye todo el negocio de Kanadevia, es decir, desde el desarrollo tecnológico hasta el diseño y la comercialización, y se hará efectiva a partir del próximo 1 de julio. Eso sí, el importe de la compra no ha sido desvelado.
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Aunque el concepto de batería de estado sólido lleva años sobre la mesa, lo cierto es que su implantación en vehículos de producción sigue siendo bastante limitada. En el caso de Kanadevia, su experiencia se remonta a 2006, con aplicaciones actuales centradas en sectores tan exigentes como el aeroespacial o la maquinaria industrial, donde la fiabilidad en condiciones extremas es crítica.
La clave de esta tecnología está en la sustitución del electrolito líquido (habitual en las baterías de iones de litio convencionales) por uno sólido. Este cambio no es menor, permite mejorar la estabilidad térmica, reducir el riesgo de incendio y, sobre el papel, aumentar la densidad energética y acortar los tiempos de recarga. Es decir, justo los puntos que más preocupan al usuario cuando piensa en dar el salto a un vehículo eléctrico.
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¿Qué implica esta compra para Suzuki?
A día de hoy, la presencia eléctrica de Suzuki Motor Corporation en el segmento de las 2 ruedas es todavía muy limitada. Su gama se reduce prácticamente al Suzuki e-Address, un scooter urbano con batería fija de 3,07 kWh, una autonomía en torno a los 80 km y una potencia modesta de 5,5 cv, y otros prototipos.
Por eso, este movimiento no debe interpretarse como un anuncio inmediato de nuevos modelos, sino como una inversión a medio y largo plazo. Controlar la tecnología de baterías supone, en la práctica, ganar independencia, optimizar costes y poder desarrollar productos más competitivos cuando el mercado lo exija.

Con la compra de Kanadevia, Suzuki añade una pieza clave. Puede que no sea un movimiento espectacular de cara al público, pero sí uno de los que realmente marcan el rumbo de lo que veremos en la próxima generación de motos eléctricas. Eso está clarísimo. Se trata de una eficiente apuesta de futuro por parte de la marca nipona.
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