Uno de los mayores problemas de las cadenas de montaje es el estrés que sufren algunas partes del cuerpo de los operarios, sometidos a movimientos repetitivos diariamente durante las jornadas de trabajo.
El RoboGlove no nació como tal, sino como un guante que podría ayudar a los astronautas en la Estaciones Espacial Internacional a hacer sus trabajos con mayor facilidad. Gracias a los sensores incorporados así como los microactuadores eléctricos, el guante es capaz de leer los movimientos de la mano y permitir que la fuerza aplicada por nuestro cuerpo sea mucho menor a la generada por el guante.
Desde el punto de vista de las cadenas de montaje, el guante se podría programar para que realice ciertas tareas repetitivas apoyando a los movimientos de la mano y permitiendo que se reduzca el número de lesiones y enfermedades laborales. O aumentando su fuerza, convirtiendo tu brazo en casi biónico como se puede ver en el siguiente vídeo.
Pero al mismo tiempo las aplicaciones de los RoboGloves pueden ser otras. Como por ejemplo en la recuperación y ayuda a personas con manos lesionadas y que, durante la fase de recuperación, no pueden hacer tanta fuerza o sufren dolores.
Llevado a un extremo un poco utópico, un sistema similar al RoboGlove nos podría ayudar por ejemplo en recorridos por ciudad, cuando el uso repetitivo del embrague acaba agotando hasta el brazo más fornido de un leñador, dejando los antebrazos hechos trizas.



