Todos lo sabemos: durante años, hablar de autovía o autopista en “España” ha sido sinónimo de circular a 120 km/h. Sí, en España, porque en otros países europeos, como Francia, por ejemplo, ese límite se sitúa en 130 km/h y, en Alemania, mejor ni hablar. Pero volvamos a la “piel de toro”. Ese umbral, fijado en el Reglamento General de Circulación por la DGT, ha marcado la referencia para millones de conductores durante años. Sin embargo, la realidad de la carretera está cambiando, y con ella también la forma en la que se gestionan los límites de velocidad.
Lejos de aplicar una reducción generalizada, la DGT está apostando por una estrategia mucho más precisa. Y es actuar sobre tramos concretos donde el riesgo es mayor. Así pues, factores como el estado del asfalto, la visibilidad, la presencia de curvas exigentes, los desniveles o el historial de accidentes son determinantes a la hora de rebajar la velocidad máxima permitida.
- Amplía información: Los datos de la DGT son preocupantes: el 37% de las motos en España no tienen la ITV al día

El objetivo de la DGT está claro. Reducir de 120 a 100 km/h no solo mejora el tiempo de reacción del conductor, sino que también disminuye de forma significativa la gravedad de los siniestros. Es una medida que, aunque pueda parecer conservadora, está respaldada por estudios internacionales como los promovidos por la Organización de las Naciones Unidas, que señalan la velocidad como uno de los factores clave en la mortalidad vial.
En este contexto, la reducción de velocidad deja de ser una excepción puntual para convertirse en una herramienta habitual dentro de la política de seguridad vial de cara a 2026. Una tendencia que, además, se apoya cada vez más en la tecnología y en la gestión inteligente del tráfico.
- No te pierdas: DGT, ANESDOR y Fundación MAPFRE unidos para fomentar uso de los sistemas ARAS en moto

Tramos donde la DGT obliga a circular a 100 km/h
Aunque no existe una norma que imponga este límite de forma general, ya hay múltiples ejemplos donde los 100 km/h son una realidad consolidada. Uno de los casos más representativos es la AG-55, en Galicia, donde varios tramos han visto reducido su límite de manera permanente debido a su complejo trazado, con curvas, pendientes y visibilidad limitada. En estas zonas, además, se han instalado radares de tramo para reforzar el cumplimiento.
En el norte, la AP-8 también se suma a esta tendencia. Esta autopista, una de las más transitadas del País Vasco, incorporará varios tramos con limitación a 100 km/h, especialmente en puntos donde se han registrado accidentes graves.

Por su parte, la AP-7 en Cataluña introduce un enfoque diferente. Aquí no se trata de un límite fijo, sino dinámico. Gracias a sistemas de gestión inteligente, la velocidad máxima se adapta en tiempo real en función del tráfico, las condiciones meteorológicas o el estado de la vía. En la práctica, esto ha hecho que los 100 km/h sean habituales en numerosos momentos del día. Todo apunta a que este tipo de medidas irá a más en los próximos años. La DGT se aleja así de decisiones generalistas como la reducción temporal a 110 km/h aplicada en el pasado, para centrarse en actuaciones basadas en datos reales.
Para los conductores, esto implica un cambio importante: ya no basta con asumir que todas las autovías permiten circular a 120 km/h. Estar atento a la señalización y comprender el porqué de estos límites será clave no solo para evitar sanciones, sino también para contribuir a una conducción más segura, adaptando la velocidad a la realidad de cada carretera.
- Amplía información: La DGT instalará 88 nuevos radares, la mayoría de tramo
