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Prueba a fondo Moto Guzzi V7 Stone 850 2021

Suéltate el pelo
Fotos: Javier Ortega
La cuarta generación de la Moto Guzzi más famosa, hereda la competitiva motorización de 850 cc vista en la V85 TT trail con más par y potencia, junto a retoques estéticos que refuerzan su autenticidad. Personalidad, tecnología, buen comportamiento y más de medio siglo de historia son sus cartas de presentación.

La Moto Guzzi V7 2021 aprovecha la celebración del centenario de la marca italiana para renovarse en forma de cuarta generación, convenientemente adaptada a la normativa Euro 5 y con más potencia que nunca. La era moderna de esta retro (iniciada en 2008 y actualizada en 2015 y 2017) supone una de las mejores opciones neoclásicas del mercado, un modelo que bebe de un auténtico icono en la historia de la firma de Mandello del Lario. 

El universo vintage ha cobrado fuerza en los últimos años y Guzzi, auténtica especialista en estas lides, no ha desaprovechado la ocasión para marcar tendencia y dejar su impronta. Teniendo en cuenta sus llantas de aleación y la cifra de potencia, la principal rival de la Moto Guzzi V7 Stone 850 es la Triumph Street Twin.

CARACTERÍSTICAS Y EQUIPAMIENTO

La principal novedad de la gama Moto Guzzi V7 2021 (que reduce las ocho versiones del año pasado a sólo tres) pasa por heredar la mecánica de la Moto Guzzi V85 TT, es decir, un bicilíndrico en V a 90º con cilindros transversales, 2 válvulas y refrigeración por aire de 853 cc que declara 65 CV a 6.800 rpm y 73 Nm a 5.000 rpm (antes 52 CV y 60 Nm). También cabe destacar su sistema de control de tracción MGCT (2 niveles de intervención, desconectable), la pinza de freno delantera Brembo de 4 pistones, ABS de doble canal y el depósito de gasolina (metálico) de 21 l. (4 l. de reserva)

La parte ciclo está presidida por un chasis doble cuna de acero apoyado en una horquilla telescópica de 40 mm con fuelles, doble amortiguador Kayaba más progresivo y neumáticos Dunlop Arrowmax StreetSmart.

Escapes, cardan, rueda trasera (más ancha), paneles laterales, guardabarros trasero (más corto), ópticas, iluminación full-LED, instrumentación digital LCD monocolor y llantas (delantera de 18 pulgadas) también son de nueva factura.

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EN MARCHA

La Guzzi V7 es una moto muy accesible, tanto por su estrechez como por su nuevo asiento, más anatómico, menos plano y a 78 cm del suelo. Gracias al manillar alto y a unas estriberas bajas, te sientes muy cómodo desde el principio, una postura que invita a recorrer kilómetros sin extremismos. 

Al arrancar ya aprecias esos rasgos característicos «marca de la casa», como el balanceo del motor en vacío o las vibraciones a ralentí, que luego vendrán aderezados con el notable clonk del cambio de marchas, las reacciones del cardan, el ronroneo tamizado de los escapes o los «grillos» del metal caliente enfriándose con el motor recién apagado. Sin duda, esta Stone es una moto «sensorial», fabricada para que sea un auténtico cocktail para nuestros sentidos.

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En marcha rápidamente notas que es una moto para “pasear deprisa” a la que no le gustan los ritmos vigorosos ni el estrés, si bien puedes alcanzar los 190 km/h de marcador y aguantar a motos más potentes en revirados tramos de montaña. A nivel dinámico, la vitalidad del bicilíndrico es lo que más la diferencia de su antecesora, ahora más rápido, suelto y con un rendimiento superior que se agradece. Los medios son su punto fuerte, permitiendo recuperaciones alegres sin descartar otras acciones más deportivas. Por si esto fuera poco, es una moto poco gastona que, junto a la capacidad del depósito, nos obsequia con hasta 400 km de autonomía por depósito.

El control de tracción puede desconectarse, pero yo prefiero llevarlo siempre activado en pos de la seguridad. Lógicamente, se trata de un sistema puramente pasivo que nunca molesta pero cuya entrada en funcionamiento se hace notar. 

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Su bastidor es muy estable, apoyado en una horquilla sin regulación muy bien tarada y con un compromiso excelente para todos los usuarios. Sus 218 kg llena la hacen lo suficientemente ágil en marcha como para divertirte en curva, siempre teniendo en cuenta que se trata de una clásica moderna y no una naked.

La frenada, como suele ser habitual en este segmento, está condicionada por la estética, empleando un único disco delantero, esos sí, flotante, mordido por una pinza Brembo de 4 pistones y con ABS. Cumple su objetivo correctamente, si bien, en caso de querer detenerla rápidamente, deberás ayudarte del freno trasero al mismo tiempo.

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