Ya desde principio de semana se auguraba buen tiempo, si bien es cierto que, todos los que ya han pasado por la ciudad del Pisuerga, saben que buen tiempo en estas tierras castellanas es sinónimo de heladas, por lo que el término “buen tiempo” queda redefinido y acotado a la ausencia de lluvias y viento.
Así fue, el jueves fue el día en el que apreciamos las mejoras que año tras año realiza la organización, con el fin de hacer del centro neurálgico de la concentración, un lugar más confortable. Una nueva carpa en “plaza Pingüinos” es lo que a primera instancia más llama la atención y un elemento que sin duda marcará la diferencia en caso de lluvias.
La noche del jueves es una noche diferente. No hay tanta gente ni tanto ruido, pero eso ayuda disfrutar de las hogueras junto con los primeros moteros que se atreven a cumplir con todos los días de la concentración de una forma diferente.
El viernes daba paso a las primeras actividades programadas. El ya clásico paseo a Mojados se cerraba con la actuación de stunt de dos de los mejores pilotos de esta especialidad. La dupla formada por Narcis Roca y Humberto Ribeiro hizo las delicias de los aficionados que decidieron desplazarse. Los conciertos de “The Creden Beat” y “Rock & Roll Circus” dieron paso a una multitudinaria nochevieja pingüinera, donde la tradición de los 12 piñones fue el preludio a la Orquesta Mondragón cuya calidad está fuera de toda duda tras años y años en los escenarios. Sin duda un concierto espectacular que ya hacía prever lo que nos esperaba el día grande.
Espectacular. Solo ese adjetivo puede describir el desfile de banderas del sábado. En uno de los desfiles más rápidos que recordamos, Valladolid salió a la calle en masa para recibir a sus Pingüinos y decimos bien, sus Pingüinos, porque todo el que haya participado alguna vez en este evento sabe lo que esta ciudad siente por él. Atravesar Paseo Zorrilla o llegar a Recoletos entre miles de personas que saludan, que chocan la mano y que piden ruido es algo que hay que hacer una vez en la vida si te gustan las motos.
El día acompañaba con 9 grados y sol y como no Narcis Roca y Humberto Ribeiro estaban en Recoletos para hacer las delicias de una afición entregada. Poco hay que decir de estos dos cracks.
Narcis, con su carisma habitual tiene conquistada la ciudad tras varias ediciones. Año tras año te sorprende y sigue mejorando, sin duda se nos quedan cortos los calificativos, un ejemplo tanto en la moto, como en el trato a la gente. Humberto, quien ya se asienta como uno de los clásicos en su tercer año consecutivo, volvió a deleitar con simpatía y electricidad encima de la moto.
La concentración iba dando a su fin y tocaba dar paso al recuerdo de los moteros que ya no están con nosotros. Probablemente sea el desfile de antorchas más multitudinario que recordamos. Con el recorrido totalmente nuevo y terminando de nuevo en Recoletos, podemos afirmar que nunca se había visto a tanta gente entregada en la noche pucelana. Como cada año, la nota negativa fueron los constantes cláxones, disfraces y cortes de inyección de los participantes en un momento en el que se pide respeto. Aún recordamos los desfiles en silencio y limitados que se hacían en Puente Duero y que, parece que nunca más se volverán a dar. Ojalá la organización le dé una vuelta de tuerca.
“Los Pichas” fueron los encargados de dar paso a la quema de la falla y “Tequila” los que cerraron un sábado para el recuerdo.
Pingüinos llegaba a su clausura y este año los Pingüinos de Oro irían a parar a manos Ana Carrasco y Jorge Martín por sus respectivos títulos mundiales y al representante del Circuito de Jerez, quien aseguró el hermanamiento que la concentración y el circuito tendrían de ahora en adelante.
Pingüinos 2019 se superó. 30.471 es la cifra oficial de la mejor edición de la historia y nosotros ya tenemos ganas de ver qué nos depara el 2020. Lo que está clara es una cosa, el que viene, repite. Nos vemos el año próximo.






