La cuenta atrás para la nueva generación de cascos de competición ya está en marcha. A partir de 2026, cualquier piloto que compita en certámenes amparados por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), tanto en asfalto como en disciplinas off-road, estará obligado a utilizar cascos certificados bajo la norma FRHPhe-02, el nuevo estándar de referencia en materia de protección avanzada.
Con la temporada que viene en el horizonte, la industria afronta meses decisivos. La FIM ha dejado claro que no habrá excepciones: quien quiera estar en la parrilla deberá ajustarse al nuevo estándar. Una presión que, a largo plazo, promete elevar el nivel de seguridad de todo el mercado, tanto dentro como fuera de la competición.
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La medida supone un salto técnico significativo respecto a la anterior certificación FRHPhe-01, vigente desde 2019 en MotoGP y posteriormente adoptada por otras categorías del Mundial.
Recordaros que la FIM inició este proceso en 2016, convencida de que los estándares de homologación existentes (como la norma europea ECE R.22-06, el DOT estadounidense o el JIS japonés) no bastaban para cubrir las necesidades de este deporte de alto nivel, donde las velocidades, los ángulos de impacto y las exigencias estructurales son muy superiores a las que se dan en carretera abierta.
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Con la llegada del programa FRHP (FIM Racing Homologation Programme), la federación quiso establecer un lenguaje común y mucho más estricto para todos los fabricantes que aspiren a competir al máximo nivel. La primera norma introdujo pruebas de impacto más severas y análisis adicionales de desaceleración. Sin embargo, la expansión del programa a las especialidades todoterreno llevó a la creación de una segunda, la norma FRHPhe-02.
Este nuevo estándar FRHPhe-02 endurece los requisitos. Ahora se incluyen impactos contra yunques oblicuos y hemisféricos (pensados para reproducir caídas en ángulos irregulares, frecuentes en circuito y motocross), así como la medición del criterio de fractura de cráneo (SFC), un parámetro más sofisticado que evalúa el riesgo real de lesión en la cabeza.
También se incorpora una prueba obligatoria para verificar la extracción rápida de las almohadillas de las mejillas, una maniobra crucial para los equipos médicos en caso de accidente.

La nueva normativa FRHPhe-02 para casco será obligatoria la temporada que viene
Como os hemos comentado antes, el uso de cascos FRHPhe-02 será obligatorio de manera plena en 2026. Y ahí reside el reto. Hasta hace pocos meses, solo unas pocas marcas habían logrado superar el exigente proceso de homologación, un trámite que implica ensayos independientes, auditorías de fabricación y pruebas de consistencia lote a lote.
La situación, sin embargo, ha empezado a desbloquearse en las últimas semanas. La FIM ha anunciado que ya hay nueve cascos integrales aprobados con la FRHPhe-02 para uso en circuito y ocho específicos para disciplinas off-road.
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Entre los modelos más recientes en recibir luz verde destacan el Shark Aeron GP, el Bell Pro Star, el Arai MX-V y el Airoh Aviator 3, todos ellos sometidos a una batería de pruebas que excede con mucho lo exigido por cualquier normativa civil.
La lista seguirá ampliándose. Según la propia federación, 17 modelos todoterreno y 19 destinados a asfalto están actualmente en proceso de certificación bajo la FRHPhe-02. Para los fabricantes, lograr esta homologación ya no es una opción. De hecho, sin ella, sus cascos no pueden aparecer en campeonatos como MotoGP, el Mundial de Superbikes, el MXGP o el Dakar, escaparates fundamentales para su prestigio y ventas.
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