El Circuito de Jerez no es uno de los más antiguos de Europa, de hecho se puede considerar a sus 28 años (fue inaugurado en diciembre de 1985) que es uno de los más recientes circuitos de renombre. Cuando la pista jerezana comenzaba a acoger sus primeras pruebas, circuitos como los de Assen, Mugello, Silverstone, Le Mans, El Jarama … ya “peinaban canas”. Sin embargo en pocos años se ha convertido en un nuevo punto de peregrinaje para todos los moteros de medio mundo ¿casualidad? No, aunque su pista es relativamente moderna, la pasión por las carreras de motos se remonta a muchos años atrás, Jerez es tierra de motos y por eso tiene un circuito, pero no al revés.
Hay que remontarse hasta 1958 para asistir a la primera carrera de motos de la que se tiene certeza en la zona, pero no fue en Jerez, si no en el cercano Puerto de Santa María. De hecho, aunque era una carrera de velocidad, se disputaba sobre la arena de la playa de Valdelagrana, al estilo de las primeras carreras en Daytona. Sin embargo el alma de aquella prueba era el Moto Club Jerezano y aunque se siguieron disputando carreras en El Puerto, en 1963 las carreras se desplazaron a las calles Jerez.
Precisamente en la disputa del I Trofeo Internacional de La Merced perdió la vida el mítico Antonio Sánchez Garrido “Peluqui” que tiene un sitio de honor en el actual Circuito de Jerez y que fue la única víctima mortal en todos los circuitos urbanos de Jerez antes de construir el circuito actual. Por allí y a lo largo de los años, fueron pasando grandes estrellas del motociclismo, tanto nacional como internacional. Ángel Nieto, Sito Pons, Ricardo Tormo, Jarno Saarinen, Marco Lucchinelli o Jan De Vries compitieron en las calles de Jerez antes de que existiera el circuito permanente.
De hecho el primer trazado, que transcurría por la Avenida Álvaro Domecq, dejó paso a un segundo circuito en La Constancia y también en la zona de San Benito, para terminar por el último de los urbanos, el del Polígono Industrial de El Portal.
Cuenta la historia, que en las calles que formaban aquellos circuitos y que el propio Ejército ayudaba a dar forma, alambrando, limpiando, acordonando zonas, poniendo alpacas de paja… se llegaron a congregar hasta 60.000 personas y eso que se trataban de carreras no puntuables para el Mundial de Motociclismo.
Este fin de semana la caravana de MotoGP pisará de nuevo unas tierras que respiran pasión por la moto, cuando aquel deporte era un deporte de caballeros, donde lo importante era disfrutar y sentirse libre, sin los focos de las cámaras, los intereses económicos y la entrada al circuito era gratuita.






