Estamos en los años 60. Las marcas japonesas ya son empresas con cierto peso en esto de las motos, pero lo cierto es que sólo fabrican motos pequeñas. Honda, la más importante de ellas, también está ganando carreras. Pero visto desde Europa, el mercado de las motos “de verdad”, las motos grandes, es otra cosa. Ahí los “japos” no han entrado y dominan las marcas “de siempre”. Italianos, alemanes, pero sobre todo, las marcas inglesas. Motos muy caras, poco fiables y pesadas, muy bonitas pero con una evolución muy lenta. Las fábricas empiezan a pasar apuros económicos: los coches son ya la opción de transporte más lógica desplazando a las motos con side como opción “barata” y eso es un “mordisco” a las ventas de las fábricas.
Pero allí, en Japón, Soichiro Honda y su equipo tienen muy claro que quieren ser líderes del mundo de la moto en general, no sólo en las motos pequeñas. En 1965 la CB 450 es la moto más grande producida por la marca. En 1969 sin embargo aparece la CB 750 Four. Es toda una declaración de intenciones, una 750cc de cuatro cilindros y 67Cv a 8.000rpm, más potente, barata y ligera que una tricilíndrica BSA Rocket III, presentada poco antes. Y para más “inri”, la primera moto grande en llevar discos de freno.
Pero no sólo los cuatro cilindros, el mejor precio o el freno de disco hizo de la “Cuatro Patas” (como la llamaba el personaje Too Fast Eddie en el cómic Joe Bar Team) un éxito rotundo. En su desarrollo se tuvieron en cuenta aspectos ergonómicos, algo “novedoso” en la época. Se procuró que fuera estable hasta pasados los 160 km/h y que fuese capaz, al mismo tiempo, de superar los 200 km/h. Con ello era una buena viajera y al tiempo deportiva. Y además, se rompía bastante menos, vibraba menos y era más fácil de mantener que cualquier competidora.
El motor es un tetracilíndrico en línea transversal, de aire y con árbol de levas en culata. Va unido a una caja de cambios de cinco velocidades y emplea cuatro carburadores. Como se puede ver, su arquitectura es precursora de las de las motos modernas y por ello, además de responsable de haber acabado con la industria inglesa de la moto, también es la “abuela” de las deportivas actuales.
En 1978 aparece una nueva CB 750. Esta segunda generación empleaba un motor retocado, con culata con doble árbol de levas y así rejuveneció una moto que hasta entonces había sido un éxito de ventas. Más o menos una década después, la CB 750 “Seven Fifty” se convirtió en una digna continuadora de la tradición, con una mecánica similar y una estética basada en las CB 750 de siempre, pero esta vez desarrollada como una básica clásica para todo uso. Fiable, económica y elegante, sus ventas fueron también dignas de su nombre y hoy día, aunque desaparecida del catálogo desde 2003, puedes encontrar muchas unidades circulando.








