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Honda CT50 MOTRA, la moto que podía con todo

Honda CT50 MOTRA

Fotos: Bikeurious
Fotos: Bikeurious
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De vez en cuando da gusto encontrarse con motos muy poco conocidas a la venta, y cuyo valor no lo da ni las prestaciones ni a quién haya pertenecido, sino la rareza propiamente dicha del modelo en cuestión. Este es el caso de la Honda CR50 MOTRA, un modelo desarrollado para Japón a la que podríamos considerar la abuela de la Zoomer.

Aunque tampoco es un modelo que se pudiese ver demasiado, el Honda Zoomer es un scooter que por algún motivo siempre me alegraba el día cuando lo veía circular. Quizás fuese debido a su doble óptica, o a su estructura tubular que lo dejaba todo al aire. Incluso quizás por la tecnología que encerraba, como no tener motor de arranque propiamente dicho y utilizar la inducción desde el alternador como actualmente los modelos idle-STOP de la marca japonesa.

Pero el Honda Zommer no nació de la nada y como nosotros, tuvo un antepasado aunque este sólo se vendió en el mercado interno de Japón. Respondía al nombre de Honda CT50 MOTRA y resulta, cuando menos, muy curioso tanto por su concepción como por alguna de las soluciones aplicadas a él.

Empezando por el nombre y a pesar de utilizar las siglas CT, no debemos confundirla con la versión canadiense de la familia Honda ST (minimotos conocidas también como Honda Dax y desarrolladas entre el ’69 y el ’81), ya que allí llegaron con el nombre de Honda CT70 pero sin guardar relación.

La Honda CT50 MOTRA deriva de las llamadas Trail Cubs que se lanzaron entre el ’66 y el ’79. Como su propio nombre indica, se trataba de una versión campera de la mítica Honda Cub pero especialmente preparada para terrenos agrestes gracias a sus ruedas de tacos, diferentes relaciones de transmisión y mayor posibilidades de carga.

Como la MOTRA (lanzada únicamente entre 1982 y 1983) respondía a los mismos argumentos que las anteriores CT, Honda decidió reaprovechar el nombre y llamarla también Honda CT50 junto con el apellido MOTRA, que no dejaba de ser un acronómimo de Motorcycle-Truck (teniendo en cuenta que truck se dice en japonés “Torakku”, su nombre es MOTorcycle-ToRAkku). Lanzaba así y únicamente para el mercado interno japonés una minibike preparada para circular por terrenos agrestes y, al mismo tiempo, gran capacidad de carga.

Honda CT50 MOTRA - anuncio

Como en el caso de la Zoomer, se eligió un sencillo chasis tubular que encerraba el propulsor de la Honda Cub pero con una salvedad a nivel de caja de cambios ya que la MOTRA incorporaba una reductora, de forma que se tenían las 3 marchas normales con embrague automático y otras tres, más cortas y preparadas para cuando el terreno se complicaba.

Tiene detalles curiosos, como por ejemplo el nivel analógico para el depósito (de 4,5 l de capacidad) o el caballete ubicado por delante del motor. El propulsor, como dijimos, era el mismo de la Cup (AD05E) de 49 cc, refrigeración por aire, cuatro tiempos, 4,5 cv a 7.500 vueltas, 4,5 Nm a 5.500 tom y un peso total de 76 kg. Según las cifras de entonces, su consumo era de sólo 1 litro a los 100 km a una velocidad de 30 km/h, por lo que su autonomía era simplemente fantástica (450 km en teoría)3

Honda CT50 MOTRA - anuncio

Su decoración en amarillo o verde hacían que su aspecto de moto militar fuese todavía más destacable. A estas alturas son auténticas motos de colección, por lo que si quieres hacerte con una, está a la venta en California por 1.600 dólares, aunque necesita bastante mimo y trabajo para dejarla de nuevo impecable.

¿Alguno se acuerda de la Honda Motocompo de la que hablamos hace algunos meses? Pues aquí tenemos a su prima ya que ambas fueron comercializadas en la misma época.

Honda CT50 MOTRA y Honda Motocompo

Morrillu
Morrillu
Tras el nombre de Morrillu se esconde un asturiano que tiene gasolina en las venas. Con más de 30 años encima de la moto, compitió en Supermotard. Posteriormente, empezó trabajar para algunos de los medios más importantes del sector y, desde hace más de una década en SoyMotero, donde realiza la tarea de Director de Contenidos después de haber batallado en primera línea, siempre con pasión y rigor. Cuando no está aporreando un teclado, reparte su tiempo como formador y monitor de formación vial en la Escuela Motociclista, transmitiendo todos los conocimientos y experiencia que ha ido adquiriendo.

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