La “democratización” de las impresoras 3D está abriendo un abanico infinito de posibilidades que permite que con un coste moderado uno pueda tener las piezas que uno quiera. Últimamente hemos visto multitud de inventos y solamente era cuestión de tiempo encontrase con una bella locura como la que nos ocupa.
El bueno de Jonathan Brand, originario de Ontario, en Canadá y residente en Nueva York, tuvo la brillante idea de crear una réplica a escala 1:1 de la Honda CB500 de 1972 y se puso manos a la obra allá por los inicios de 2013. Eso sí, nadie dijo que la tarea fuese fácil, puesto que lo primero que hay que hacer para poder imprimir cualquier pieza en 3D es tener unos planos de lo mismo en herramientas como Autocad y similares. Así que el primer trabajo de este diseñador consistió en modelar la moto, teniendo en cuenta todos los detalles, hasta los más mínimos para conseguir una copia lo más fidedigna posible.
Posteriormente, cuando empezaron a salir las piezas de las máquinas que compró a Ultimaker los propietarios de las sofisticadas máquinas que han dado vida al conjunto, Brand tuvo que comenzar el ensamblaje de las mismas, eso sí en lugar de utilizando tornillos, soldaduras y los métodos convencionales, lo hizo con pegamento, material más acorde teniendo en cuenta las características de una versión tan especial.
Ahora, por fin, la Honda CB500 de 1972 de está acabada y se ha convertido en una auténtica obra de arte capaz de captar la atención desde diferentes puntos del mundo. Eso sí, se trata de una versión translucida, sin nada de pintura, como si de una piel de serpiente se tratase, aunque quizás se trate de la serpiente más rápida del mundo…




