El Museo Nacional de la Motocicleta volvió a convertirse en el epicentro del coleccionismo europeo con una subasta que ya ha pasado a la historia, eso sin duda. Organizada por H&H Classics, la cita logró recaudar más de 2,1 millones de euros, superando con holgura todas las previsiones iniciales.
El evento, celebrado el pasado 25 de marzo, no solo destacó por su volumen económico, sino también por la respuesta del público: más del 85% de los 301 vehículos ofertados encontraron comprador. Una cifra que refleja la excelente salud de un mercado en el que las motocicletas clásicas y de colección siguen ganando peso entre inversores y aficionados.
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Subasta de récord
Según hemos podido conocer, gran parte del éxito se explica por el propio escenario de la subasta en sí. El museo británico se ha consolidado como uno de los espacios de referencia para este tipo de eventos, tanto por su ubicación como por su valor simbólico dentro de la cultura de las 2 ruedas. De hecho, no es casualidad que atraiga a compradores internacionales que incluso viajan expresamente desde otros países para pujar en directo.
Entre las piezas más llamativas destacó una Moto Morini Bialbero 250, una de las máquinas más avanzadas y tecnológicas de su época. Este modelo, vinculado al subcampeonato mundial logrado por Tarquinio Provini en 1963, superó ampliamente las expectativas, confirmando el enorme tirón que siguen teniendo las motos de competición históricas.
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También brilló con luz propia una Egli Vincent Black Shadow, que se adjudicó por más de 67.000 euros, muy por encima de su estimación inicial. Como vemos, este tipo de preparaciones exclusivas, que combinan ingeniería artesanal con bases legendarias, se han convertido en auténticos objetos de culto.
Pero no todo fueron máquinas de los años 60. Modelos más recientes también demostraron su potencial en el mercado de coleccionistas, como la Ducati 996 SPS/F, una superbike homologada para competición de la que apenas se fabricaron 150 unidades. Su precio final, cercano a los 28.000 euros, evidenció que las deportivas de finales del siglo XX ya juegan en la liga de las clásicas.
Incluso propuestas menos habituales tuvieron su protagonismo. Por ejemplo, una rara Velocette Viceroy superó su estimación inicial y confirmó que el interés del mercado no se limita únicamente a las motos deportivas o de gran cilindrada.
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Desde la organización destacan no solo el volumen de ventas, sino también la evolución del propio concepto de subasta. Hoy en día, estos eventos combinan la experiencia presencial con la participación online, ampliando su alcance a nivel global y permitiendo que coleccionistas de todo el mundo compitan por piezas únicas.
Ojo, si alguien está interesado, la próxima cita ya tiene fecha. Será el 22 de julio, y todo apunta a que el listón seguirá subiendo en un sector donde la historia, la exclusividad y la pasión se traducen, cada vez más, en cifras astronómicas. Sin duda, una cita para tener en cuenta y de la que os hablaremos en su momento.
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