Vaya por delante que el resultado de la Buell Blast es muy extremista. Es decir, te puede gustar o no, todo depende de si tus gustos son arriesgados y te gustan las motos transformer o por el contrario eres más clásico. Pero lo que no hay que quitarle es el mérito de pensar que la mayor parte de esta moto ha sido construida, literalmente, en una esquina del salón de un apartamento de Chicago, sin presupuesto y en ratos libres.
Alex nació en Rumanía pero sus amigos le aleccionaron para irse a buscar fortuna en Estados Unidos, donde podría llevar más allá su pasión y buen hacer en cuanto a la transformación de todo aquello que se le ponía por delante.
Así fue como llegó a Chicago y empezó a trabajar como ayudante de carpintero y, con su primer sueldo, se compró una máquina de soldadura TIG y se construyó además una mesa de soldadura para poder trabajar en su apartamento. Luego llegó el turno de comprar más herramientas durante el siguiente año.
Así se hizo con una Buell Blast, un modelo poco conocido aquí y que cuenta con un motor Harley-Davidson al que se le ha eliminado el cilindro trasero. Bonita lo que se dice bonita no es (la veréis en la galería) y sus prestaciones tampoco van muy allá con 34 cv aunque por suerte, no es muy pesada, unos 160 kg.
Transcurrieron otros seis meses antes de que Alex pudiese comprar todas las piezas necesarias para empezar a transformar su moto. Mientras algunas piezas las hizo él, otras las encargó a sus amigos de Rumanía y se las enviaron por correo ya que ni conocía talleres locales donde se las podían fabricar y tampoco, en su escaso inglés, podría dar a entender lo que necesitaba.
El montaje corrió completamente de su mano, tomando vacaciones y poniendo música muy alta para que los vecinos no se percatasen de lo que estaba haciendo. De igual forma, soldaba de día con las cortinas echadas para disimular el arco TIG cuando tenía que preparar las piezas definitivas.
La horquilla es de Chassis Design Company, y cuenta con un amortiguador neumático. El chasis es el original pero con la parte trasera recortada y la suspensión convertida en cantilever. El basculante es de una Buell XB adaptado mientras que el amortiguador procede de una 1125S. Para la llanta delantera recurrió a una de una Harley-Davidson V-Rod pero eliminó un disco mientras que la trasera procede de la misma Buell XB de la que tomó el basculante.
Si os fijáis, el depósito de combustible es mínimo (pintado en negro) mientras que lo que se encuentra detrás es una caja donde instaló toda la electrónica, batería, etc. Lo cierto es que en el tanque de combustible sólo puede poner 1 galón (3,78 litros), pero es el precio que hubo que pagar para conseguir la estética que buscaba. El motor cuenta con filtro de aire y un Kit Dynojet aunque ya piensa en subirlo de cilindrada.
Luego hay multitud de detalles, como por ejemplo el cuadro de instrumentación que es el propio smartphone de Alex. Como no conoce mucho, así puede ir tirando de GPS mientras conduce y todo el frontal está mucho más limpio.
Un gran trabajo, sin duda.











