Esta pareja de preparaciones artesanales, construidas sobre la base de las BMW R18 y R12, han sido obra del taller bávaro Woidwerk, dirigido y comandado por el talentoso customizador germano Ralf Eggl.
De hecho, “The Speed Sisters” no son solo dos motos modificadas. Son una declaración artística, una carta de amor a la ingeniería bávara y a sus bosques interminables, una manera diferente de entender el custom contemporáneo.
En un mundo en el que muchas preparaciones buscan impactar a toda costa, esta pareja apuesta por el simbolismo, el detalle y la conexión emocional. Porque, al final, cuando se une la pasión mecánica con la naturaleza que te rodea, el resultado no puede ser nada más que auténtico y evocador.
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Así es, durante los BMW Motorrad Days 2025, celebrados en el emblemático enclave alpino de Garmisch-Partenkirchen (Baviera), estas dos máquinas personalizadas captaron todas las miradas, no solo por su acabado técnico impecable, sino por el concepto artístico y emocional que las envuelve. Lejos de ser una simple reinterpretación estética, las “The Speed Sisters” representan, como no nos vamos a cansar de comentaros, un homenaje al Bosque Bávaro y a sus estaciones.
El Sr. Eggl no pretendía replicar dos versiones idénticas. Al contrario, su idea era crear una pareja que se complementan, dos “hermanas” que compartieran esencia, pero expresaran caracteres muy distintos. La R18, imponente y musculosa. La R12, ágil y elegante. Dos personalidades, una misma raíz.

Así son las dos BMW The Speed Sisters
Como no puede ser de otra manera, la reinterpretación de la R18 por parte de Woidwerk potencia su presencia y volumen, pero con detalles que combinan su robustez con una estética sutil. El depósito se estrechó y elevó 30 mm para estilizar la línea superior, mientras que el nuevo asiento flotante (confeccionado a mano en cuero y Alcántara por el especialista Zinteriors) aporta una sensación de ligereza visual poco habitual en una cruiser de sus características.
La postura de conducción se elevó 20 mm mediante un amortiguador Wilbers, lo que mejora la dinámica y permite una mejor lectura del asfalto. Para aumentar la capacidad de frenada, se recurrió a discos de 320 mm y pinzas radiales derivadas directamente de la BMW R 1300 GS.

El escape Hattech con revestimiento cerámico negro, no solo mejora la estética y el sonido del bloque motor bóxer, sino que encaja perfectamente con la pintura oscura inspirada en los inviernos infinitos de Baviera.
A todo esto, se suman elementos creados mediante tecnología CNC e impresión en 3D, como el portamatrículas integrado en la tapa del basculante, soportes de intermitentes y la carcasa de la luz trasera. Todo, como podemos apreciar en las fotos, con un nivel de acabado exquisito.
Si su hermana mayor es fuerza bruta, la R12 preparada por Eggl es sinónimo de agilidad contenida y estilo. Inspirada en el lenguaje visual de las clásicas bobber, la zaga ha sido recortada al mínimo, dejando el asiento monoplaza suspendido como protagonista indiscutible de una silueta limpia y fluida.
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La posición de conducción ha sido modificada para ofrecer una postura más erguida y deportiva. Gracias a un manillar ancho, nuevas estriberas y una ergonomía que invita al pilotaje activo sin sacrificar en confort. El mismo tratamiento artesanal del asiento de su hermana se replica aquí, combinando cuero natural y alcántara.
Uno de los detalles más llamativos es la exclusiva tapa de depósito, diseñada mediante CAD e impresa en 3D, con el emblema «Speed Sisters» que reafirma su conexión con la R18. El escape Hattech más estilizado, los intermitentes traseros secuenciales Kellermann Jetstream en forma de alas y un amortiguador Wilbers que eleva la moto 15 mm, completan el conjunto.
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Como os comentamos al principio, ambas preparaciones comparten una decoración inspirada en las estaciones del Bosque Bávaro y ejecutada por los artesanos del Lackierzentrum Hirsch. La proporción entre blanco y verde no es casual: hace referencia a la visión de los lugareños sobre su clima. “Aquí decimos que tres cuartas partes del año es invierno, y la otra cuarta parte, simplemente hace frío”, bromea Eggl.
Lejos de parecer apagadas, estas tonalidades transmiten pureza, sobriedad y una estética profundamente ligada al entorno natural. En un mundo de preparaciones cada vez más agresivas o recargadas, esta propuesta opta por la contención y el simbolismo, sin renunciar a la originalidad.
