Si juntas 400 motos, 1.500 kilómetros buscando el mayor número de curvas posible desde el Mediterráneo al Atlántico, una gran organización, orientación aventurera en pleno siglo XXI y el buen ambiente motero que nos acompaña en este tipo de concentraciones da como resultado el PuntAPunta de BMW, un evento que recordarás siempre y al que me pienso inscribir el año que viene. La fórmula puede parecer infalible pero luego hay que llevarla a la práctica. En esa impecable puesta en escena radica el mérito de BMW con esta ruta que cumpliendo su segunda edición, no resulta difícil de pronosticar que van continuar con ella muchos años y en cada uno de ellos será cada vez más difícil conseguir dorsal.
Road Book: la tabla de la ley
Después de unas cuantas decenas de rutas en moto para SoyMotero.net era la primera vez que me enfrentaba a un road book y al primer vistazo lo tenía muy claro: Nos vamos a perder y vamos a acabar en Portugalete y no en Portugal, le dije a mi compi de ruta que me daba la razón con cara de susto, vaya tela. Ya puestos a ello debes hacerlo bien: utilizar sistemas de navegación es hacer trampa. Lo de un mapa sin nombres, sólo con puntos kilométricos y varios dibujitos por hoja impone mucho, pero llevarte bien con él es la clave del PuntAPunta. Una vez que le vas cogiendo el truco la cosa se desmitifica y empieza la aventura real, a partir de entonces la ruta se disfruta un montón. Eso sí, cada cierta distancia tenías que poner a cero el cuentakilómetros y como no lo hicieras estabas en serios apuros, tocaba unirte a alguien en la ruta. Y, hablando de todo un poco, eso me lleva a las “tribus moteras” del PuntAPunta:
Están los cautelosos, que paraban en cada cruce y estudiaban cada dibujo con precisión quirúrgica. Luego estaban los inquietos, que te pasaban en ruta como aviones pero que al llegar al cruce invariablemente se equivocaban en la dirección a seguir (todavía no me lo explico). También estaban los que guiaban a un grupo nutrido de motos, con la responsabilidad que esto supone, en contraposición a los solitarios que eran los menos. Luego estaban los “sobre-equipados”, armados con R1200GS Adventure de última generación con todos los artefactos disponibles en el catálogo de Touratech. Más que el PuntAPunta, parecía que se habían perdido haciendo el Dakar. También estaban los “infra-equipados”, grupo en el que nos incluimos, que guardábamos el road book en un bolsillo de la cordura o lo sujetaban con bridas al manillar, prueba fehaciente que el cerebro es el mejor sustituto de un abultado presupuesto. El último de los grupos eran las parejas, donde el copiloto, road book en mano, iba indicando al piloto en cada desvío el camino a seguir. Para mí los mejores, solían ir tranquilos y sin cometer fallos.
En algún momento del PuntAPunta rodamos con alguno de ellos y, fueras del grupo que fueras (incluso de alguna tribu no especificada previamente), agradecerte desde aquí el buen ambiente que reinaba en la ruta y la siempre generosa ayuda que todos nos prestábamos. Y es que no había nada peor que pasar más de 20 minutos sin ver a nadie porque la firme creencia de estar muy perdido y con un rumbo plenamente equivocado crecía en mi cual mala yerba. Al reencontrarte con alguna moto con el dorsal del evento era como encontrar agua en mitad del desierto.
Del briefing inicial al discurso final
De la primera tarde en Sagunto (Valencia) a la cena de despedida con el grupo en Peniche (Portugal) hay mucho más que 1.500 km. En Portugal te sientes veterano y con la lección aprendida para la próxima. Y es que si al comienzo las instrucciones eran disfrutar de la ruta, parar para hidrataros, esto no está hecho para correr las tornas cambian en Portugal con una sola frase del organizador que lo resume todo: El PuntAPunta es una ruta dura, aunque yo añadiría que es tan divertida que lo compensa todo.
De entrada toca madrugar pues se sale más o menos a las 8 de la mañana (los más rápidos finalizan la etapa a las 7 de la tarde). Vaya, que entre que sellas en el último punto y te vas buscando la reparadora ducha en el hotel las 12 horas de moto por jornada no te las quita nadie. En lo de cómo hay que afrontar cada día hay opiniones diversas pero yo coincido con mi tocayo Adolfo de BMW, que ya en Madrid devolviendo la moto, me dijo: No hay que ir rápido, pero hay que ir a por faena. No se debe parar muchas veces ni mucho tiempo, olvídate de lo de mesa y mantel para comer, céntrate en los puntos de sellado para descansar, y no te despistes porque como te equivoques y tengas que dar media vuelta para retomar la ruta (cosa que nos pasa a todos) la cosa se te puede complicar y apareces en el hotel a las mil.
Y al día siguiente vuelta a empezar, toca madrugar y más moto. El segundo día, ya en Badajoz, llegué al hotel con el grupo de prensa y la opinión era unánime: Porque son tres días, que si fueran diez no me lo quiero ni imaginar. Además, hay que tener en cuenta que es de esas rutas donde cada kilómetro cuenta, como mucho pisas carreteras nacionales predominando las comarcales y buscando curva en cada kilómetro. Así que, si miras el libro y ves que “sólo” te quedan 100 kilómetros, aprendes a asumir que las distancias no significan nada y que has de concentrarte en el siguiente dibujo del road book.
No sólo para motos trail, pero…
De entrada, no es un evento exclusivo para clientes de BMW así que, si tienes una moto de más de 125 cc de cualquier marca, puedes inscribirte. La presencia de la marca alemana es mayoritaria y dentro de ese grupo las R1200GS son un ejército pero, siendo estrictos, la ruta se puede realizar con cualquier moto. Ese es uno de los pocos peros que se puede poner a esta gran ruta: los que la hacíamos con grandes viajeras tipo R1200RT o la impecable K1600GT las pasábamos bastante canutas cuando entrábamos en las pistas de tierra que, dicho sea de paso, no eran ni difíciles ni largas, pero meter la rueda delantera en grava con una moto de trescientos y muchos kilos en orden de marcha hace que hasta el más templado entre en tensión.
El tercer día, y dado el mal estado de una de las pistas, la organización planteó otra ruta alternativa por asfalto además de la pista de tierra. Esto de dar una segunda opción asfáltica en los tramos de tierra puede que sea algo a considerar por la organización en ediciones futuras.
Entre las monturas participantes había desde una Harley-Davidson Iron 883 (que era la más aplaudida, con toda la razón, al acabar las etapas) a una Honda Integra como exponente de varios scooters, otra NineT y una llamativa ausencia de deportivas o naked sport. Creo que no vi ninguna dentro de los 400 participantes. Lo cierto es que el perfil del piloto medio era el de un hombre rozando-pisando los 40, con bastante experiencia a sus espaldas y muy bien equipado para hacer rutas. También destacar la presencia internacional con británicos, alemanes y hasta una moto de Georgia.
PuntAPunta: lo que ofrece y lo que no
Casualidades de la vida, yo ya había recorrido para SoyMotero.net alguno de los tramos por los que hemos circulado en esta edición. Y, nuevamente por casualidad, lo había hecho con modelos BMW: La sierra del Turia y Quintanar de la Orden durante la primera jornada. Volviendo de Portugal a Madrid, por si no habíamos hecho suficientes kilómetros, nos animamos con la Sierra de Francia. Pero pese a compartir trazado las sensaciones no tienen nada que ver.
La ruta PuntAPunta ofrece algo completamente distinto a las muchas rutas que puedes hacer por territorio español juntando tres días. Ese espíritu de aventura, marcado por los puntos de sellado y un mapa con rumbo pero sin nombres, es diferente a las escapadas que puedes hacer con los amigos un fin de semana o de vacaciones con tu chica.
Sí que es cierto que no te permite parar a degustar un gazpacho manchego, como hice la última vez en Quintanar, porque no hay mucho tiempo para sobremesas. Tampoco pude parar a ver el pórtico de la iglesia de El Salvador en Requena porque andaba buscando el punto de sellado mientras me peleaba con las indicaciones del road book. Y hay un montón de parajes en el PuntAPunta que dejas atrás con ganas de volver con más calma, pero no cambiaría nada del formato de esta ruta. Me parece perfecto.
Un montón de anécdotas quedan en mi memoria. Como cuando nos quedamos sin gasolina el segundo día y acabamos comprando un par de litros que un vecino tenía reservados para su cortacésped. La pájara que me dio bajo el sofocante calor portugués o las aventuras de la organización de BMW reparando un pinchazo. Pero permíteme que no te las cuente ahora, hagamos algo mucho mejor. Yo ya tengo reservado dorsal para le edición 2016, así que te sugiero que hagas lo mismo y hablaremos de ellas en el punto de salida de la próxima edición.












