18 semanas después del duro accidente que sufrió en el TT de la Isla de Man, María Costello continúa con su proceso de recuperación. En todo este tiempo ha ido transmitiendo algún mensaje a través de sus redes sociales, pero ahora ha sido la primera vez que se ha puesto delante de la cámara para contar de primera mano la situación que está atravesando.
Lo ha hecho desde el hospital, en el que continúa recuperándose y adaptándose a su nueva vida. Ha sido ahora, pasados algo más de cuatro meses, cuando Costello ha tenido el ánimo para poder hablar: “No me encontraba en una situación en la que pudiera hablar con vosotros. Hasta ahora”.
Y es que el parte de lesiones fue desde el primer momento, escalofriante: fracturas en espalda, brazo, nariz, órbita ocular, laceración hepática de grado cuatro y, la más compleja, una lesión medular a la altura de las vértebras T5-T6 que la tiene paralizada desde ese punto hacia abajo.

El futuro sobre la recuperación de Costello está en el aire
Costello todavía continúa con su proceso de recuperación y como suele ocurrir en este tipo de lesiones, hay muchas incógnitas sobre cómo será su evolución. Así lo trasmitía ella misma: “¿Volveré a montar en moto? ¿Terminaré esa vuelta al TT? No lo sé”. Aun así reconoce que seguirá luchando para intentar regresar al mundo que le gusta.
Para ello está contando, además, con diferentes ayudas y es que la campaña de GoFundMe ha logrado alcanzar las 311.692 libras, unos 367.000 euros al cambio. También hubo colaboraciones de pilotos en activo como Kyle Ryde y Josh Brookes, que lograron recaudar cerca de 21.000 libras extras.
El accidente de María Costello en el TT sumado al de los hermanos Crowe, hizo que el TT de la Isla de Man se replantease el futuro de los sidecar. Aunque parece que tras los cambios técnicos que se plantean será suficiente para que esta espectacular categoría continúe volando a ras de suelo.
Mientras, Costello continuará trabajando en una recuperación cuyo resultado es incierto todavía, pero que buscará avanzar lo máximo posible. Un recordatorio de lo implacable que es la vida en general y el motociclismo en particular, donde en un segundo todo cambia.




