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Viajando en moto a Cerdeña (IV): Olbia – Bosa

Fotos: A.G.
Fotos: A.G.
Llegado este punto nos cuesta mucho separarnos del mar, pero la Cerdeña de interior y las visitas a Nuoro hasta llegar a Bosa son obligadas en la isla. No os preocupéis porque acabaremos igualmente en la costa.

No fue fácil la despedida de Olbia. No tanto por la ciudad sino por la región y los pequeños pueblos que la rodean, que al estar dentro de la zona de Costa Esmeralda tienen un toque un tanto especial dentro de la isla. Un ejemplo de estos pequeños pueblos pero que tienen mucho encanto es San Pantaleo. El conjunto del pueblo compuesto por casas bajas y pequeñas calles, está rodeado de altas montañas y puede ser un destino muy recomendable para un pasar la última hora de la tarde, siempre que no estéis buscando algo movido antes de ir a la cama. Diferente a lo visto hasta ahora pero con mucho encanto.

Para el tramo a Nuoro os recomiendo la SS389 por encima de la rectilínea SS131 y SS125. Y también procurad madrugar esta jornada porque se pierde la siempre agradable brisa marina de la costa y el calor se hace notar en el interior. El cambio de escenario de la costa hasta aquí es absoluto, vas dejando a los lados tierras de cultivo donde antes dejabas costas. Viñedos, olivares y también tierras de secano conforman el paisaje de una zona muy alejada del impacto turístico. La verdad es que gran parte de la isla se dedica al campo y según pones rumbo sur esta realidad de acrecienta.

Y así, entre las curvas de esta sierra aparece Nuoro casi encaramada a una colina. Visitamos la Catedral y la Iglesia de Nostra Signora della Solitudine, no tienen la presencia imponente de nuestro anterior viaje por el norte de Italia pero sin duda enriquecen este tramo de la ruta.

Bosa cuenta con varias iglesias del principio del milenio

Abandonamos el pueblo y ponemos rumbo a Bosa a través de la SS129: no hay mucha mejor opción por aquí. Es una zona mucho más aplanada si la comparamos con las jornadas anteriores. Sólo antes de la llegada a Bosa desde el sur vuelven a aparecer las curvas, de hecho la entrada al pueblo desde la ruta costera es digna de mención porque el amurallado pueblo es precedido de un tramo muy divertido para la moto.

Tanto nos gustó Bosa que lo hacemos nuestro centro de operaciones para los siguientes días. Su ubicación no es mala dado que te permite realizar rutas hacia el norte donde se encuentra Alguero o bajar por la costera hacia el sur donde bastantes más kilómetros hacia el sur se encuentra Cagliari, que no deja de ser la capital y será el último destino del viaje.

Las casas pintadas de colores son una seña de identidad de Bosa

El casco antiguo de la ciudad de Bosa es digno de mención porque sí que parece que el tiempo se hubiera suspendido. No conoce ni el asfalto y el empedrado de las calles hace que nuestra Explorer XCA vaya a saltitos mientras buscamos nuestro alojamiento. Está construida en la falda de la montaña y el Río Termo la da forma hasta su desembocadura.

Una vez paramos la moto salimos a conocerla para visitar el Castillo de Malaspina y disfrutar de un paseo por sus callejuelas hasta llegar hasta la Iglesia de San Pietro fundada en torno al 1100.

La Cerdeña de interior es diferente pero no es peor que la costa en términos de moto, tiene muchas curvas que ofrecer siempre que evites las planicies que rodean a Oristano y puedes disfrutar de sus pueblos y su gente sin la masificación que sus zonas turísticas sufren en verano.

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