Un día más seguimos pegados a la costa. No tengo mucha intención de perderla de vista porque en el fondo no dejo de ser un tipo de interior y la vista de estas calas y acantilados me proporciona una satisfacción infinita.
Salimos de Capo di Testa en dirección a Palau: no hay un exceso de curvas y si de coches. Nos acercamos a Costa Esmeralda y el tráfico se hace notar. Visitamos Palau mientras esperamos el ferry que nos lleva al Archipiélago de la Magdalena, la verdad es que la pequeña isla se recorre muy fácil y no aporta mucho en términos de montar en moto pero sí que merece la pena conocer la casa de Giuseppe Garibaldi y entender un poco más la vida de un tipo que en el siglo XIX luchó por la unificación de los pueblos que hoy en día forman la nación italiana. Vista recomendable, posiblemente la mejor en términos culturales de la isla.
Desde aquí, procurar evitar la SS125 y tomar la SP13 en dirección a Le Saline para ir por el mayor número de curvas posibles. La terrible línea continua vuelve a aparecer y si vais con mucho tráfico os arruinará este estupendo trayecto, conviene que lo hagáis o a primera hora o última del día. Hay mucho “enlatado” que baja a dar un paseo con el yate en las horas centrales.
Y entre constantes curvas se llega a Costa Esmeralda, la zona con mayor poder adquisitivo de la isla y una de las mayores de toda Italia. La verdad es que el lugar merece la pena: la vista desde la alta montaña que corona la zona es de un mar cristalino y verde que da nombre a la región. Una sensación entre el cabreo y la tristeza se hace presente en esta parte del viaje, ya la había tenido en otras partes de la isla, pero aquí resurge con especial firmeza. ¿Cómo es posible que en España hayamos arruinado entre todos nuestra costa? Viendo el respeto que han tenido en Italia con la protección de sus costas y acantilados es imposible no pensar en el desaguisado que hemos hecho con los nuestros. Es muy difícil encontrar algo parecido en “nuestro” Mediterráneo, y eso que desde Girona hasta Almería hay muchísimos kilómetros de costa.
El descenso hacia Porto Cervo desde Baja Sardinia es lento pero se disfruta mucho porque la bahía va apareciendo desde lo alto, rodando entre pinares y entiendes porque esta zona es la más perseguida de la isla. Entiendo que parte de le exclusividad de la zona parte de la escasez de residencias, en esta parte de la ruta no hay ninguna construcción superior a dos plantas y tampoco urbanizaciones especialmente grandes. Una vez que llegas a la entrada del puerto poco que ver: si has estado en Puerto Banús (Marbella) puedes hacerte una idea.
Así que, como el lujo tampoco es la principal motivación de un rutero, salimos en busca de más curvas que es lo que realmente nos mueve. La SP95 nos lleva a Romazzino y Capriccioli, que están situadas en una pequeña península al sur. La continuamos hasta llegar a Portisco, siempre pegados al mar, os recomiendo no abandonar esta zona de bahías hasta el final del día de hoy. La verdad es que el tramo en la ruta de hoy es más estético que práctico porque los pueblos están muy próximos los unos a los otros y el tráfico es elevado.
Y entre curva y curva llegamos al Golfo de Aranci, que el punto más al este de toda la isla. Y como ya entrado el día el calor te aplasta bajo la cordura, os voy a dar el mejor de las recomendaciones del viaje: sacar el bañador del top case y a la playa hasta que baje el sol, mientras usas una enorme cerveza como refrigerante. Y cuando la temperatura os de un tregua, salid hacia Olbia por Terrata y Pittulongu. Olbia es la segunda ciudad más importante de la isla después de Cagliari, tiene más vida nocturna que todas las visitadas anteriormente. Las tiendas y restaurantes cierran mucho más tarde en la zona del puerto así que, paseando por sus estrechas calles, despedimos la jornada de hoy.





