Publicidad
[the_ad_placement id="adsense-mega-2-mobile"]

Prueba Honda Monkey 2019: leña al mono

Fotos: Honda
¿Quieres divertirte en tus desplazamientos diarios? ¿Quieres hacerlo sobre un modelo con historia y marcar la diferencia? Honda nos ofrece la posibilidad de conducir el 'remake' de su mítica Monkey, una 'fun bike' ideal para todos esos rebeldes con causa. En este caso... ¿el tamaño importa?

Hace dos años Honda celebró las bodas de oro de la Honda Monkey, algo de lo que muy pocos modelos pueden presumir. En EICMA 2017 Honda lució un prototipo conmemorativo que se ganó la aceptación del público, anunciando su lanzamiento pocos meses después. Hasta ahora era habitual en los mercados asiáticos, pero ha entrado por la puerta grande en el mercado español, donde sólo su hermana MSX 125, la Benelli TNT 125, la MITT 125 PK o la RAV Naked 160 también entrarían dentro del espectro de los modelos de marchas con rueda pequeña, si bien las dos primeras hacen gala de un estilo puramente street-fighter y la última está destinada a competición.

El origen de este modelo data de 1961, fabricado como una atracción para niños en el parque Tama Tech, propiedad de Honda y ubicado en el Circuito de Suzuka. Por aquel entonces el germen de nuestra protagonista se denominó Z100, una mini-moto de 50 cc con chasis rígido y llantas de 5 pulgadas que popularmente recibió el apodo de “monkey” debido a la peculiar postura adoptada por un adulto para conducirla. En 1964 Honda fabricó la CZ100 y tres años más tarde la Monkey definitiva. Además de denominar al modelo en sí, el término monkey se ha ido universalizando con las décadas haciéndolo extensible a esta tipología de motos, independientemente del fabricante.

La silueta de la Honda Monkey 2019 es inconfundible

De la moto original sólo queda el espíritu ya que la “escala” de la actual ha aumentado para hacerla más práctica y versátil, adaptándose a los tiempos modernos y ampliando su rango de uso hasta infinitas posibilidades: ámbito urbano, rural, moto de apoyo o incluso off road llegado el caso. La Honda Monkey no entiende de edades ni de estilos de conducción: todo casa con ella.

Manillar alto, asiento monoplaza, pintura bicolor, motor de Honda Super Cub C125 (monocilíndrico horizontal 2 válvulas SOHC refrigerado por aire y 9.2 CV), 4 velocidades, llantas de 12 pulgadas con neumáticos mixtos, chasis/guardabarros de acero, frenos de disco mordidos por pinzas Nissin, horquilla invertida, iluminación full-LED, instrumentación LCD, ABS, 5.6 l. de depósito y 107 kg llena son algunas de sus características.

Dos Honda Monkey juntas: la antigua y la nueva

“Monkeando” por Barcelona

Probar la Honda Monkey 2019 me trae muchos recuerdos, vivencias grabadas a fuego tiempo atrás. Por ejemplo, un viaje por Bélgica hace algunos años, repleto de Honda DAX preparadas, carreras de pit-bikes o los pinitos off road con mi primera moto de marchas cuando tenía 11 años, una peculiar Aermacchi Harley-Davidson X90 de 1974 que mi padre guardaba con cariño en el garaje.

Antes de subirme a ella tenía mis dudas sobre la “habitabilidad” real del modelo, sobre todo para los que somos grandes, pero una vez transcurridos los primeros metros te sientes realmente cómodo, pues ya no es tan pequeña como la original, algo así como lo que hizo BMW ras comprar MINI. Las suspensiones se comportan bien en la urbe, con esa combinación de deportividad y confort que produce la horquilla y los amortiguadores, respectivamente.

Honda Monkey 2019: estilo y versatilidad en una mismo producto

Esta Honda es rápida de reacciones, ágil y te invita a apurar las cuatro marchas estirando cada una para llegar primero al siguiente semáforo. Provoca tu sonrisa constantemente, al tiempo que hace girar las cabezas de los peatones allá por dónde pasa. La visibilidad por los retrovisores es buena, no vibra demasiado y rápidamente le coges gustillo a dar gas y frenar compulsivamente como si de una mini-motard se tratara. Llegar a 100 km/h es posible pero se encuentra más cómoda entre 50-80 km/h. La pantalla digital de su instrumentación te informa del nivel de gasolina, además de la velocidad y los cuentakilómetros habituales.

Recorrer las calles de Barcelona al ritmo de una Honda Monkey puede depararte muchas sorpresas. Lidiar con el masivo tráfico de la urbe sobre esta moto es coser y cantar, encontrando esos huecos imposibles para todo scooter que se precie. Si, además, durante el recorrido te acompaña una decena de Monkistas como tú, el espectáculo está garantizado. Una cata cafetera en El Magnífico (dicen que el mejor café de la Ciudad Condal), exhibición de freestyle BMX a cargo de Sergio Layos en el Skate Park de la Mar Bella, comer en el espacio Roc 35 con showcooking incluido, admirar el arte del ilustrador Brusco o charlar con el customizador Sergio Armet o lo que es lo mismo, Kiddo Motors, es más fácil con esta Monkey.

Instrumentación digital para la Honda Monkey 2019

Lo último

Lo más leído