A Kenny Yeoh, fundador de Kenstomoto, siempre le han gustado las preparaciones radicales y que se salen de lo tradicional. Para este taller afincado en Malasia, sorprender es una de sus señas de identidad y el año pasado lo consiguió en el Art of Speed Malaysia llevando allí una moto bajo el nombre de Jū.
Según hemos podido averiguar, esta Kawasaki ZX10-R de 2004 pertenecía a una persona que falleció en un accidente con otra moto. Después de años aparcada en un garaje, el hermano del propietario decidió llevar la moto a Kenstomoto con el fin de que hiciese el trabajo de conseguir resurgir esta moto de sus cenizas como si de un Ave Fénix se tratase.
Kenny no quiso perder la esencia de esta deportiva, ya que donde mejor se desenvuelve es en circuito, y por ello trabajó para que pudiese seguir siendo utilizada allí al igual que en carretera. Es por ello que no se modificó la parte ciclo ni la mecánica, la cual sólo ha recibido un escape AHM, un cambio rápido y una nueva ECU que mejora ligeramente la respuesta.
El grueso del trabajo es estético. Una vez desprovista de carenados, se fabricó un nuevo subchasis en aluminio, corto y elevado que hace las veces de tope de asiento para el piloto, que dicho sea de paso, no deja de ser más que cuatro espumas colocadas directamente sobre la fibra.
Delante sobresale la gran boca de entrada con enrejado tipo panel de abeja. Por encima una pequeña cúpula permite agacharse a alta velocidad y buscar algo de resguardo. El alumbrado se ha desplazado a los laterales del radiador, con dos faros LED tipo lupa mientras que cuatro más pequeños se mantienen en la parte baja de la toma frontal. Llama la atención los nervios verticales que discurren de forma paralela a la horquilla y que ocultan esta de forma parcial.
Con todo ello, esta Kawasaki ZX-10R Jū por Kenstomoto gustó tanto que se ha llevado varios premios en los concursos y ferias que ha participado.








