Hace exactamente dos años que Ian Ziering tenía que defenderse de una turba de moteros cabreados en mitad del tráfico de Hollywood Boulevard. Entonces, el conocido actor de Sensación de Vivir y la ya película de culto, Sharknado, relataba como una banda de moteros, a lomos de una docena de “intimidantes” Honda Grom, lo increpaban mientras circulaba junto a su hija de 10 años en el interior de su vehículo.
No sabemos muy bien que fue lo que le dijeron o hicieron que opto por detener el vehículo en mitad de la calle, bajarse del mismo e intentar apartarlos del frontal del coche. A continuación se inició una peligrosa batalla campal, donde Ziering intentaba zafarse de los golpes propinados por los integrantes de la banda. Tras el terrible incidente, Ziering emitía un comunicado en sus redes sociales donde intentaba aclarar lo sucedido.
Ian Ziering ya no es la víctima, ahora es el demandado
Parece un chiste, más aún porque toda la secuencia de la discusión protagonizada por Ian Ziering y la citada marabunta de moteros cabreados está grabada. Sin embargo, tal y como relatan desde Rolling Stones, tras tener acceso a la demanda interpuesta por Jacob Hernández, uno de los acusados inicialmente de atacar al actor, este último ha interpuesto una demanda contra el actor por “agresión, lesiones y angustia emocional intencional.”
Debo de pedir perdón porque mientras tecleo estas líneas estoy sumido en una profunda risa nerviosa fruto del esperpéntico escenario judicial que se le presenta a Ziering en los próximos meses. Básicamente, porque cualquiera de nosotros podríamos ser él, con una salvedad: No tenemos su cuenta corriente, lo único que busca asaltar el demandante en última instancia.
Cualquiera que vea las imágenes del video que hizo viral el altercado puede comprobar la violencia con la que los moteros se abalanzan contra el actor nada más bajarse de su coche y dirigirse hacia ellos a reprenderles su actitud. Si bien no está claro cuál fue el motivo real de la disputa, no hay lugar a dudas cómo se desarrolló el hecho. Todo ello sin contar el shock que debió de sufrir su hija al presenciar toda la secuencia.
Según se argumenta en la propia demanda: “El acusado salió repentinamente del auto, le gritó al demandante y se acercó agresivamente a este, quien permanecía en su motocicleta. Sin pausa ni vacilación, el acusado, con toda su fuerza, empujó a [Hernández] con ambas manos en la parte superior del cuerpo del demandante dos veces”.
Veremos en que queda finalmente todo este turbio asunto.
