Este próximo mes de julio Ducati celebrará los actos de su centenario. Una fecha grabada a fuego en la historia de la marca, tanto por lo que representa llevar un siglo de actividad, como por todo lo que hay detrás de estos últimos 100 años de historia. Y es precisamente esa etapa inicial donde la firma transalpina se dedicaba a otros menesteres lejos del sector de las dos ruedas, la que hoy queremos tratar con admiración y detenimiento.
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Historia de Ducati: Fundación de la marca y primeros años
La historia de Ducati arranca un 4 de julio de 1926, cuando Antonio Cavalieri Ducati junto a sus hijos Adriano Bruno y Marcello fundan la “Società Scientifica Radio Brevetti Ducati”. Esta decisión nacía fruto de la reciente patente registrada por el Adriano en torno a un transmisor de onda corta. Este era un joven estudiante de solo 19 años que ya por aquel entonces había logrado una “conexión estable entre Italia y Estados Unidos y la primera conexión simultánea entre los cinco continentes”.
La idea era dedicarse de manera plena a la tecnología radiofónica tras desarrollar un sofisticado condensador eléctrico, del tamaño de una moneda de dos euros. Comercializado bajo el nombre de “Manens”, palabra de origen latino que indica resistencia o fuerza, este elemento se convirtió en un éxito de ventas casi de inmediato, dando lugar a nuevas evoluciones y modelos cada vez más avanzados.

Inicialmente la producción empezó a llevarse a cabo en el sótano de un edificio ubicado en Via Collegio di Spagna, Bolonia. Posteriormente esta se trasladaría a la casa familiar Ducati, “Villa Lydia” en Viale Guidotti 51, llegando a dar trabajo a más de 100 operarios. A finales de 1934 los fundadores de la marca deciden que es hora de tener su propia factoría y, apenas unos meses después, el 1 de junio de 1935, se colocaría la primera piedra de la fábrica Borgo Panigale.
En marzo de 1936 ya estaba operativa y en apenas unos meses contaba con una plantilla de 1.400 trabajadores. En los siguientes años Ducati entiende la necesidad de extender su actividad industrial a otros sectores tecnológicos estratégicos en aquel momento. Es por ello que la marca pasa de fabricar únicamente los citados condensadores eléctricos, a hacer lo propio con equipos de radio y los primeros sistemas de comunicación entre oficinas denominados “Dufono”.

Pero esto no es todo ya que también se centra en el diseño, desarrollo y fabricación de otros productos de vanguardia. Para poder acometer sus objeticos, poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Ducati moderniza su fábrica de Borgo Panigale además de inaugurar otras dos fábricas en Bazzano y Crespellano. A partir de 1938 y durante el transcurso de toda la contienda la marca italiana amplía su gama de productos, con novedades tan llamativas e innovadoras como la primera maquinilla de afeitar eléctrica producida en Italia, la Raselet.
También la micro cámara Sogno, la calculadora Duconta y una gama de equipos como teléfonos de campo, equipos de radio y equipos ópticos para el Ejército, Fuerza Aérea y Armada. A lo largo del siguiente lustro Ducati se adaptó a la difícil situación provocada por el conflicto armado, llegando a dar empleo a miles de personas de la zona. Sin embargo el 8 de septiembre de 1943, la fábrica sería ocupada por tropas alemanas convirtiéndose, de facto, en un objetivo del bando aliado.

El 12 de octubre de 1944 sería bombardeada por tropas estadounidenses. Este trágico final sería precisamente el renacer de la propia marca solamente dos años después, con la vista puesta en la fabricación de bicicletas motorizadas. Una idea concebida tras conocer el trabajo de Aldo Farinelli, un abogado y periodista técnico nacido en Turín, que en aquellos momentos ejercía además como directivo de SIATA. Paralelamente desarrolló y patentó, junto a Aldo Leoni, el Cucciolo diseñado inicialmente para motorizar la bicicleta común.
Hablamos de un motor monocilíndrico de 48 cc asociado a una caja de cambios de 2 velocidades capaz de ofrecer una potencia de 1,5 CV a 5.500 rpm y alcanzar los 50 km/h de velocidad máxima. Este destacaba por su increíble consumo pudiendo recorrer casi 100 kilometros con solo un litro de gasolina. Si bien inicialmente era SIATA quien tenía la licencia de fabricación de esta mecánica, pronto sería Ducati la encargada de tal cometido que por aquel entonces también había empezado a desarrollar productos de mecanizado de precisión.

Tal y como describen desde Ducati: “En marzo de 1946 se fabricaron los primeros diez motores Cucciolo Tipo 1 bajo licencia de SIATA y presentado en la Feria de Milán en septiembre de 1946. El mismo año, Ducati completó sus primeros proyectos originales, llamados T2. Fuertemente influenciado por T1, T2 destacó por algunos avances notables en términos de eficiencia y robustez del motor pero, lo más importante, en su lógica estructural”.
En cuanto al modelo de bicicleta en sí, comercializada bajo el mismo nombre que el propio motor, incluía entre otros un contundente marco para la época donde el motor quedaba colgado por su parte inferior. Tambien equipaba portaequipaje y suspensiones telescópicas independientes. Ducati incluso se atrevió con una versión deportiva la cual ofrecía 2 CV de potencia y declaraba una velocidad máxima de 60 km/h.

Un año después la factoría de Borgo Panigale fabricaba del orden de 240 unidades por día de su primer modelo motorizado. Para 1948 con Giovanni Florio al mando, Ducati desarrolló la tercera versión del motor, el T3 siendo este diseñado íntegramente por la propia marca. Posteriormente Caproni, un fabricante de aviones de Trento de la época, diseñaría un bastidor tubular especial incluyendo un sistema de suspensión trasero que terminó evolucionando hasta convertirse en la Ducati 60, un modelo de “motocicleta ligera” en su totalidad.
Finalmente, tal y como explica la marca: “Un año más tarde, la empresa lanzó la versión deportiva de Ducati 60, una cilindrada de 65 cc, un basculante trasero “monocross” y dos juegos de amortiguadores telescópicos; esta versión marcó el debut de la empresa en el mundo de la competición de motos.”
Todo lo demás, hasta nuestros días es historia. Una llena de éxitos y motos verdaderamente icónicas que reafirman la filosofía de la marca desde sus orígenes: Innovación y singularidad en todos y cada uno de sus modelos.