Fuell vuelve a ser protagonista, pero no por lo que a todos nos gustaría. La empresa que montó Erik Buell junto con Frederic Vasseur, jefe del equipo Ferrari en Fórmula 1, y Francois-Xavier Terny, se acaba de declarar en bancarrota en este mes de octubre, tal como conocíamos a través de Motorrad
El proyecto nacía en 2019, con la firma del genio estadounidense dejando atrás la faceta de motos más deportivas y de gasolina, para embarcarse en el desafío de la movilidad eléctrica y urbana aunque. Eso sí, sin dejar de lado la marca personal con la que consiguió convertirse en uno de los nombres más respetados del panorama internacional.
Para ello presentó la Fuell Flow-1 y Fuell Fluid-1, dos modelos que intentaban ponerse a la vanguardia. La Flow-1 contaba con motorizaciones que permitían que ambos modelos fueran o bien equivalentes a un 125, o bien tuvieran 47 CV para poder llevarse con el A2, y prometiendo autonomías de unos 200 kilómetros. Una buena idea que, en teoría, iba a permitir ahorrar costes porque lo que variaba era el motor y la batería.
La Fuell Flow-1 tendría que haber llegado en 2021
La Fuell Flow-1 iba a ser el encargado de abrir camino para la llegada en 2021 de la Fuell Fluid-1. Una manera inteligente y nada ostentosa de situarse en el mercado en el que, además, lo hacían con precios bastante razonables no ya solamente para motos eléctricas sino para motos en general, pues la Fuell Fluid-1 iba a estar en el mercado por 3.295 dólares (3.051 euros al cambio actual) y la Flow-1 ya subía el nivel hasta los 10.995 dólares (10.180 euros).
Como decimos, todo estaba bastante bien planteado, al menos visto desde fuera. En lugar de buscar grandes motos eléctricas imposibles, se centraban en modelos razonables, a precios competitivos y que podían dar un giro al concepto de moto eléctrica, pero la realidad ha sido otra.
Y es que no cabe duda de que los planes se vieron afectados por la pandemia, lo que llevó a Fuell a retrasar la llegada de su primera moto y solamente en 2023 aceptaron pre-órdenes que, presuponemos, tampoco serían muchas.
Un amargo final para un proyecto que podría haber revolucionado el sector. O quizás no, porque lo cierto es que a día de hoy la moto eléctrica sigue sin encontrar su lugar.



