Media milla en línea recta y todo tipo de saltos que nos encontraríamos en el más exigente de los circuitos de supercross, así es el Red Bull Straight Rhythm. Una competición en la que se dejan ver los mejores pilotos del mundo de supercross y que este año ha tenido una temática única, los dos tiempos.
Sí, en un momento en el que la conciencia medioambiental no para de crecer, también lo hace la pasión por los motores de dos tiempos capaces de sacarte una sonrisa y también quemadores de aceite… El caso es que en Pomona (California, Estados Unidos) pudimos ver algunas de las motos más modernas de 2T, ya que marcas como KTM, Husqvarna o Yamaha todavía las tienen en sus catálogos y alguna reliquia de otros tiempos.
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue Ken Roczen, no en vano logró llevarse la victoria en su primera aparición en la carrera desde 2015 y, además, con una de las joyas de la noche, la Honda CR250 de 2006 del mismísimo Jeremy McGrath. Por si fuera poco, Roczen vistió una ropa similar a la del estadounidense para terminar de rematar el look retro.
La batalla final entre Roczen y Brandon Hartranft fue épica y cuando parecía que el alemán lo tenía todo perdido, fue capaz de volar sobre la zona de los dubbies para conseguir quitarle la victoria por la mínima a Hartranft. Una vez más, Travis Pastrana volvió a ser protagonista con su Suzuki RM 500 y también nos dejó con uno de los momentos de la noche, cuando «se marcó» un back-flip en plena carrera para después llevarse la victoria de la manga. En resumen, todo un evento cargado de emoción y recuerdo de tiempos pasados que nos hacen soñar con una nueva era del dos tiempos, al menos en en los circuitos de motocross.






