Dentro del mundo del MX de alta competición, en la década de los años 70 y 80 del pasado siglo, hubo tipos del nivel del piloto sueco Hakan Carlqvist, capaces de ganarse a la afición, no solamente con sus gestas deportivas. También con los shows que montaba en pista en plena carrera. Quizás su puesta en escena más memorable fue aquella que hoy os relatamos y que quedó grabada para siempre en la memoria de los amantes del motocross.
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Carlqvist y la cerveza de la victoria
Hakan Carlqvist dedicó buena parte de su vida a hacer lo que más le apasionaba: competir en motocross. Nacido el 15 de enero de 1954 en Järfälla, Suecia, comenzó su carrera deportiva en 1972 dentro de la categoría nacional senior de MX a los mandos de una Maico. Muy pronto se hizo con una plaza dentro del mundial en forma de piloto privado, esta vez a lomos de una Husqvarna.
En 1975 lo ficha Ossa como piloto oficial de la marca para disputar el Campeonato Mundial de Motocross FIM de aquel mismo año. Posteriormente, hizo lo propio con Husqvarna y Kawasaki, siendo en la temporada de 1979 cuando se haría con el primero de sus dos mundiales. En este caso dentro de la categoría de 250 cc y tras haber alcanzado la victoria en 6 de las 12 pruebas disputadas a lo largo del año.

Cuatro años más tarde repetiría el hito de proclamarse campeón del mundo en esta exigente disciplina, aunque para entonces lo haría compitiendo en la categoría de 500 cc con el equipo de fábrica de Yamaha. Allí permaneció hasta finalizar la temporada de 1986 para posteriormente embarcarse en su último proyecto como profesional dentro del mundial de MX, como piloto privado, con una Kawasaki KX500.
Es precisamente en esta temporada de despedida cuando Carlqvist, disputando el GP de Bélgica de 1988, celebrado en Namur, realizó una de sus mayores gestas deportivas, pero también se convirtió en el protagonista de una de las anécdotas más recordadas por los aficionados al MX. Hablamos como no de su parada en mitad de la pista para tomar una cerveza bien fría que le sirvió su hermano.

Una escena que ambos habían preparado minuciosamente (como el mismo confesaría después) tras calcular la distancia que debería de sacarle a su perseguidor más cercano para poder ofrecer tal espectáculo sin perder la posición: “Le dije a mi hermano: «Si llevo más de 20 segundos de ventaja, tú invitas la cerveza».”
Concluía relatando: “Me detuve y tomé la cerveza con la mano izquierda. Mi mascarilla me estorbó, pero tomé la mitad. ¡Los espectadores gritaban a gritos!” Hakan Carlqvist murió el 6 de julio de 2017 a la temprana edad de 63 años tras sufrir un derrame cerebral el día anterior. Sin embargo, su legado deportivo y la famosa anécdota de la cerveza siempre quedarán en la memoria de los amantes del MX.
