La semana pasada Alberto Puig dejaba para la posteridad unas palabras que, desde mi punto de vista y teniendo en cuenta que esto es una columna de opinión, fueron una cortina de humo frente a la debacle que vive Honda sin Marc Márquez. Además de desafortunadas eran una falacia, porque el mundial lo componen todas sus sesiones y carreras y lo gana por mérito propio el que más puntos suma cuando ha acabado la última carrera. Este fin de semana ha intentado matizar su declaraciones viendo la que se «había montado» pero aquellas frases taparon la crisis profunda que vive HRC sin el único piloto que es capaz de ir rápido de verdad con la Honda RC213V. Y por rápido de verdad me refiero a un piloto capaz de estar siempre en disposición de ganar y luchar por el podio, porque cualquier piloto del mundial va «a una chufa» que se te licua el cerebro.
El caso es que si para Honda la desgracia viene dada por la lesión de Marc y fue «camuflada» por las declaraciones de Puig, en Yamaha tienen un problema también complejo que está siendo tapado por el gran arranque de campaña de Fabio Quartararo. Se han llevado dos poles, dos victorias, dos segundos puestos de Maverick y un tercero de Valentino ¡Yamaha ha dado la vuelta a la tortilla! Pues sí, parece que Yamaha ha conseguido revertir la situación pero el coste parece también muy alto. Estos resultados no se los quita nadie, pero ¿llegarán más resultados así? Es toda una incógnita y no llega porque las M1 no vayan rápido ni porque sus pilotos tengan problemas para entenderse con ellas, es que ¡se rompen los motores!

Es por eso que decía que estas victorias son amargas y no lo son porque no esté Marc en pista, ni mucho menos, son amargas porque la situación de los motores ahora mismo es extrema. Como esta temporada es más corta en lugar de los siete propulsores para los 20 Grandes Premios tienen 5 para los 13 programados (y ta te adelanto que me da en la nariz que ni Argentina, ni Tailandia, ni Sepang). El caso es Maverick ya ha empezado a usar los cinco, uno de ellos ya lo ha dado de baja y Rossi, Morbidelli y Quartararo han «abierto» cuatro. Además hay que recordar que tanto Valentino en el primer GP como Franco en el segundo tuvieron que abandonar porque el motor «dijo basta».
Así pues en Yamaha tienen por delante un quebradero de cabeza que yo creo que es muy complicado, son rápidos pero frágiles ¿qué hacer? A priori uno puede pensar que bajando la potencia pueden aumentar la durabilidad, esto ya lo ha hecho Aprilia este año. Esta solución, en el hipotético caso de que fuera posible y el problema viniera de ahí, haría que las Yamaha no fueran tan rápidas como hasta la fecha y tenemos a las Ducati y a las KTM al acecho lo que complicaría seguir dominando. La otra es seguir como están, dominar y sumar penalizaciones cuando toque poner nuevos motores (hay que salir desde el pitlane) a la par que se exponen a nuevos abandonos. En cualquier caso es una patata caliente que seguro que ningún fabricante quiere.

Lo bueno es que a pesar del dominio «azul» parece que estas variantes en la ecuación pueden hacer que tengamos Grandes Premios animados en lo que queda de temporada. Además con un aliciente extra de presión, las motos de 2021 serán las de 2020 así que urge y mucho solucionar estos problemas que han surgido en una pista que no requiere de grandes dosis de motor, en Austria podría ser todavía más complejo.
Eso sí, mientras y aunque sea amarga ¡a disfrutar de la victoria!



