Las pantallas del casco suelen verse como un simple complemento estético, pero en realidad forman parte esencial del sistema de seguridad del motorista y, como tal, están sujetas a una normativa de homologación muy concreta. Usar una pantalla no homologada o emplearla fuera de las condiciones permitidas puede acarrear sanciones… Y problemas mucho más serios en caso de accidente.
Un casco es un conjunto en el que todos los elementos cuentan: la calota exterior, el interior de absorción de impactos, el sistema de retención y, por supuesto, la pantalla. Su función no se limita a proteger del viento, el polvo o los insectos, sino que debe garantizar una visibilidad óptima en todo momento, algo que la normativa ECE 22-06 regula de forma precisa.
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Así debe ser la pantalla de tu casco
Según esta homologación, las pantallas transparentes, fabricadas normalmente en policarbonato, deben ofrecer una transparencia luminosa igual o superior al 80%. En el caso de las pantallas oscuras, también pueden estar homologadas, siempre que su transparencia se sitúe entre el 35% y el 80%. Estas pantallas deben llevar de forma visible la indicación “solo para uso diurno” o un símbolo solar claramente identificable.
Por otro lado, las pantallas fotocromáticas, capaces de oscurecerse o aclararse en función de la luz exterior, también están contempladas en la normativa. En este caso, la transparencia permitida se mueve entre el 20% y el 80%, y su uso está restringido exclusivamente al día. Al igual que las pantallas oscuras, deben indicar expresamente que no son aptas para conducción nocturna.
Algo similar ocurre con las pantallas de cristal líquido de última generación, cuyo oscurecimiento es prácticamente instantáneo gracias a sensores y alimentación solar, aunque su elevado precio, en torno a los 400 euros, limita su popularidad.
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Uno de los puntos menos conocidos afecta a las pantallas interiores desplegables, habituales en muchos cascos de tipo touring y modulares. Deben contar con una transparencia superior al 20%. Incluso las láminas antivaho internas, como los sistemas Pinlock, están sujetas a homologación: el fabricante debe certificar la visera junto con la lámina instalada, asegurando que no se altera la claridad ni se incumplen los valores exigidos.
Existen también pantallas con transparencia inferiores a los mínimos legales, pensadas para uso en circuito. Estas, que suelen ofrecer entre un 10 % y un 15 % de paso de luz, no están homologadas para carretera y solo pueden utilizarse en vías cerradas al tráfico.
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Obviamente, el problema es que muchos motoristas desconocen estas limitaciones. Usar una pantalla marcada como “day use only” de noche o en condiciones de baja visibilidad no solo puede suponer una multa, sino que, en caso de accidente, el seguro podría negarse a cubrir el siniestro si el casco no cumple con la homologación vigente, pantalla incluida.
Una cosa está clarísima: más allá de la estética o la moda, las pantallas son un elemento clave de seguridad. Por eso, además de la responsabilidad de los fabricantes a la hora de informar correctamente, los distribuidores y puntos de venta juegan un papel fundamental a la hora de asesorar al motorista sobre qué pantalla utilizar, cuándo hacerlo y, por supuesto, siempre teniendo en cuenta la normativa ECE 22-06.
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