Publicidad
[the_ad_placement id="adsense-mega-2-mobile"]

Rieju Century, Strada y MRT 2018: triple estilo 125

Fotos: Rieju
Sobre una de las bodegas más famosas del cava catalán, en San Sadurní de Noia, tuvo lugar la presentación nacional a la prensa de estas tres propuestas que la marca de Figueras hace al batallado sector de los modelos sin carné de moto. Así son y así se comportan la Century, la Strada y la Marathon 125.

Century, MRT y Strada son los tres modelos presentados por Rieju, la marca decana de la industria española y la única superviviente de la era proteccionista, o la única que pervive hoy día tras la invasión nipona de los ochenta y noventa. Rieju cumplió 75 años en 2017, una efeméride nacional que representa un incentivo extra, frente a otras marcas, a la hora de valorar estos tres modelos que nos han presentado en tierras catalanas y bajo el primer calor mediterráneo de 2018. Tres modelos bien diferentes, aunque por su misma cilindrada los mostremos en un mismo reportaje, que representan tres opciones completamente distintas de conducción, de uso de la moto e incluso tres maneras bien diferenciadas de empezar a sentir la moto.

Rieju continúa vigente en el mercado, con su factoría de Figueras, a base de ofrecer una calidad y un acabado más que aceptable, contenidos en un precio que entra en competición directa con algunas importaciones llegadas a nuestro país sin esos niveles de autoexigencia. Rieju se mantiene en la lucha encarnizada que libra el mercado de las motos sin carné ofreciendo un servicio postventa cercano y atento, cuidando a sus clientes más allá de cualquier compra impersonal a través de la red, o incluso para hacer cola frente a la caja de un supermercado. Rieju nutre ahora su gama de modelos, además, con estas tres motos tan dispares entre sí, para abrir aun más su oferta a la inmensa variedad de clientes que acceden al segmento de las 125.

Pero para estas nuevas Century, MRT y Strada, Rieju no se ha limitado a tomar la misma base, con la misma parte ciclo o el mismo motor, o ambos, sino que pone en el mercado estos tres modelos que toman caminos aparte, con esencias, estructuras y motorizaciones que tan sólo tienen en común la cilindrada de 125. Se trata, por tanto, de tres propuestas que alcanzan formas tan distintas de entender la moto como el cafe racer, el off road o el supermotard, lo mismo que el uso urbano más práctico. Así pues, descubramos a continuación qué es lo que da de sí cada una de estas nuevas Rieju.

Emblema Rieju sobre el depósito de la Century

  • Continúa en la pestaña 2 (Rieju Century 125)

Rieju Century 125

Una moto que se muestra, como ya se puede apreciar en las fotos, con una puesta en escena absolutamente espectacular, y que evoca un modelo de 175 cc, fabricado por la propia marca en 1956, para definirla con ese estilo neoclásico que rezuma el espíritu retro por los cuatro costados. La Rieju Century 125 cuenta con el chasis, el motor y las ruedas pertenecientes a una plataforma de suministro de la marca Sonschang, sin embargo el resto de la moto es de diseño propio.

Nos sentamos sobre esta pequeña neoclásica para acoplarnos en una postura que se podría entender por la eminentemente scrambler, por la postura scrambler pura, si es que la hay. Es decir: la adaptación de una moto naked fabricada en los sesenta al espacio off road. Manillar llamativamente ancho y bajo, las posaderas asentadas sobre una línea por detrás del punto medio de la moto y las estriberas particularmente retrasadas y más bien elevadas, aunque la moto resulte con una altura ciertamente contenida. Por otro lado, la ergonomía de su depósito, con 9,5 litros de capacidad, graba una profunda concavidad sobre sus laterales para albergar las piernas; haciéndolo casi a la medida para las rodillas, no así para la cara interior de los muslos, sobre la que se clavará su esquina superior si cerremos las piernas, por ejemplo, para sujetarnos con firmeza en alguna de las exigentes frenadas que ejecutan los discos de tipo wave, si fuera necesario.

La Rieju Century en acción

Una vez en marcha, el motor de 15 CV, con cuatro válvulas y refrigeración líquida, empuja con una plenitud realmente llamativa para su cilindrada en toda su gama de revoluciones, más aun si empezamos a jugar con su cambio de 6 velocidades. Esa placentera sensación de un sólido empuje se acompaña con la vibración que emite el escape con doble salida en el extremo, para interpretar una banda sonora que llega a nuestros oídos con el son neoclásico que, antes de subirnos, ya han grabado en nuestra mente el trazo heritage que define esta Century.

El chasis es de simple cuna desdoblado a la altura de la culata, representando un elemento casi de obligatorio cumplimiento para proyectar esa imagen vintage, tan de moda en los últimos tiempos, y que define de una forma tan marcada el carácter de esta Rieju. La parte trasera del bastidor describe un arco perimetral con unas barras de sección redonda, bien robustas, que terminan de dar la rigidez que transmite esta moto sobre la marcha en forma de un aplomo realmente llamativo para su categoría. En cuanto al apartado de las suspensiones, la horquilla invertida y el doble amortiguador trasero, con muelles de doble efecto y gas en su seno, terminan de rematar esa solidez que muestra la parte ciclo casi en cualquier circunstancia, y más aun con los 108 kilos encima de un servidor.

Dos versiones de la Century 125, aparte de la negra

Por otro lado, aunque el radiador situado en una altura francamente elevada y la protección casi acorazada, tanto del cárter como de la parte baja de los colectores, representen toda una invitación para abandonar el asfalto e internarnos por alguna pista, no podrá presentarse demasiado abrupta, aunque fijemos la mirada, también, sobre las llantas de radios y los neumáticos mixtos, de taco abierto o dibujo muy nutrido, según se quiera mirar. Y es que la posición sobre esta Century, con las piernas replegadas, hace poco natural la conducción off road y bastante complicada la postura del cuerpo puesto en pie. Por tanto, debemos de pensar más bien en una motivación estética de la Century que en una verdadera eficiencia en el campo, y que no vaya más allá del mero tránsito por un camino hasta la casa de una finca o hasta esa ermita románica que encontramos en nuestra guía de rutas favorita, por ejemplo, la de rutas top.

En cuanto a la información que ofrece la Century, se muestra sobre una generosa esfera con caracteres digitales, donde aparece la velocidad como protagonista, con el régimen del motor rodeándola mediante una orla de segmentos. Otros datos, como el nivel de la gasolina, la temperatura del refrigerante o la hora del simple reloj, quedan reflejados por el resto del círculo.

  • Continúa en la pestaña 3 (Rieju Strada 125)

facilidad de conducción que ofrece esta Rieju la presentan como un modelo suave, progresivo, muy ligero y sin la más mínima complicación y con una frenada, además, que resulta sobrada para detener la Strada, con las prestaciones que desarrolla, y que al mismo tiempo se muestra condescendiente con la mano inexperta, falta de tacto sobre la maneta y casi siempre presta a lanzar su manotazo del pánico.|Una moto que también puede alcanzar al automovilista con un mero sentido práctico de las dos ruedas, que apreciará tanto su ligereza como su soltura de movimientos, y más aun el discreto radio de giro que necesita para sortear las congestiones de tráfico, precisamente, las que ese mismo automovilista crea y sufre cada día sobre los ocho o diez metros cuadrados de calle que ocupa su coche.B’ lomejor=»Precio|Remate y detalle|Motor|v» lopeor=» Recorrido del cambio|Caballete lateral retráctil» />

Rieju Marathon 125

Este modelo ofrece una posición para el motorista que no deja lugar a dudas, lo mismo que la altura a la que se eleva su asiento corrido desde la aleta trasera hasta, prácticamente, el tapón del depósito. El aire rabiosamente juvenil que proyecta su estética termina por hacer una declaración de intenciones, sin más.

La MRT es una supermotard que se ofrece en tres motorizaciones: 50 cc, 125 refrigerado por aire y con dos válvulas, o monocilíndrico de 125 con refrigeración líquida y cuatro válvulas. Para el caso de esta presentación a la prensa nacional en tierras de San Sadurní, tuvimos la oportunidad de conducir la MRT con su motor intermedio, alimentado por un carburador que se hacía notar en nuestro oído con cada apertura de gas, y que puede aparentar hoy día un retroceso; sin embargo, y según el departamento técnico de la marca, resulta el más efectivo para conseguir una potencia eficaz para una 125 en el régimen más alto del cuenta revoluciones. Lo que ciertamente no nos explicaron los responsables de Rieju son los encajes de bolillo, que nos imaginamos, y que debieron de tejer para pasar con éxito un carburador por los controles de la homologación Euro 4. La cuestión es que, en definitiva, la MRT cumple con dicha normativa.

La MRT 125 de super motard en acción

Al hablar de la parte ciclo, destaca su chasis perimetral, con un descenso bajo la pipa de dirección en forma de doble cuna desdoblada sobre el escape, representando una garantía de solidez sobre el asfalto, lo mismo que una apreciable firmeza al pisar fuera de él, en la versión con llantas de radios, neumáticos de tacos y rueda delantera de 21”. Tanto es así que se muestra como un modelo muy válido para asomarse al mundo off road, empezando con pequeñas incursiones fuera de la carretera, tanto si conducimos sentados, desplazando el trasero adelante y hacia atrás con las aceleraciones y las frenadas, como si lo hacemos puestos en pie, en una postura que la MRT también admite como lo más natural. El escape, para rematar este apartado campero, surca la silueta de la moto por arriba, como la enduro más pura del mercado, quedando protegido de piedras y cascotes, así como de cualquier escalón en el que se encallasen los bajos de la MRT, tras una incursión mínimamente trialera de su intrépido motorista.

En el apartado de las suspensiones, la horquilla se muestra suficientemente robusta, teniendo en cuenta las prestaciones y las supuestas pretensiones de esta MRT, para transitar por una carretera de curvas con dignidad, lo mismo que su amortiguador, permitiendo a todo motorista novel aprender a serpentear por la carretera, trazando un viraje tras otro, para fluir con soltura y negociando esos vaivenes que le llevan inclinando la MRT a un lado y a otro. Este dócil comportamiento se acentúa particularmente con la versión supermotard, que calza neumáticos de carretera, sobre llantas de aleación y que se apoya en una rueda delantera de 17”.

Versión Super motard de la MTR 125

En cuanto a la información que ofrece la MRT, se muestra contenida en un display minimalista, al estilo de cualquier moto de enduro, que queda a cubierto, tras la placa porta números, tanto del viento como de las posibles hostilidades que pudieran alcanzarle en el campo. Hay que señalar que, en marcha y al bajar la horquilla con nuestro peso, sus primeros milímetros de recorrido, el latiguillo del freno, al menos en la unidad cedida, cruza de lado a lado el display, tapando buena parte de su lectura.

Lo más leído