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Prueba Yamaha R7 2022

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Prueba Yamaha R7 2022

La Yamaha R7 es la respuesta de la firma de los diapasones a otras competidoras como la Aprilia RS 660, Honda CBR650R o Kawasaki Ninja 650 (además de la Benelli 600 RR, comercializada en otros países), un segmento que está cobrando fuerza tras la desaparición de las supersport tetracilíndricas. Así, la gama Supersport de Yamaha queda formada por la R1/M, R6 Race (sólo para circuito), R7, R3 y R125, todas ellas complementadas con sus respectivas versiones 60 Aniversario.

Cabe recordar que los antecedentes inmediatos de esta nueva y prometedora categoría de deportivas ligeras tiene aroma british pues, desde hace una década, las carreras urbanas más importantes del país con el Tourist Trophy a la cabeza incluyen la categoría Lightweith/Supertwins. Con un reglamento muy permisivo, Kawasaki y Suzuki han ido evolucionando las nakeds comerciales hasta transformarlas en auténticas carreras-cliente de armas tomar… pero ya no son las únicas.

Para concebir esta R7 «a secas» (nada que ver con la antigua Yamaha YZF-R7) la firma japonesa ha empleado la plataforma de la Yamaha MT-07 pero, lejos de conformarse con añadir carenado integral y semimanillares, adopta muchos cambios que le otorgan ese feeling deportivo ideal para uso en carretera y circuito.

CARACTERÍSTICAS Y EQUIPAMIENTO R7

La Yamaha R7 emplea un motor bicilíndrico en línea DOHC de 689 cc con «tacto» de V2 gracias a su cigüeñal calado a 270º. ECU, admisión y escape se han optimizado para adaptarse a la normativa Euro 5, además de emplear embrague asistido antirrebote y pistones de aluminio forjado. Este propulsor declara 73,4 CV a 8.750 rpm y 67 Nm a 6.500 rpm.

A nivel chasis, utiliza una estructura tubular de acero aligerada (15 kg) más rígida que la de la MT-07, con nuevo subchasis y pletinas laterales de aluminio, apoyado en un equipo de suspensión Kayaba (horquilla invertida 41 mm multirregulable con tija triple -más abierta- y monoamortiguador trasero con bieletas reg. precarga/extensión). La frenada recae en unas pinzas de freno delanteras radiales Advics con bomba radial Brembo de 16 mm (pinza tras. Nissin).

Respecto a su hermana naked, el desarrollo final se ha alargado y cuenta con geometrías más agresivas (1.395 mm entre ejes y 23.4º de lanzamiento). El equipamiento se completa con la adopción de instrumentación LCD monocolor, iluminación full-LED, neumáticos Bridgestone Battlax Hypersport S22 (trasero de 180 mm) y depósito de gasolina de 13 l.

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EN MARCHA

A simple vista, la Yamaha R7 resulta compacta y es que es más estrecha que cualquiera de sus hermanas R (incluida la R3). Minimizar volumen y optimizar la aerodinámica han sido dos puntos muy cuidados, algo lógico en toda deportiva que se precie. A sus mandos aprecias que esto no es una R3, con unos semimanillares por debajo de la tija en los que adoptas una postura radical pero sin llegar a ser tan incómoda como una R6. La distancia asiento-suelo es de 83.5 cm, con un asiento estrecho en su unión con el depósito para facilitar los movimientos a los más bajitos pero ancho en su parte final para dar cabido a pilotos más grandes.

La presentación internacional de la Yamaha R7 transcurre en Almería, dividida según el doble escenario para el que ha sido concebida: carretera y circuito. Ya en carretera, se muestra como una gran aliada, una moto que cansa menos cuanto más rápido vas. Su postura racing se hace notar, con una agilidad notable en curvas de radio medio-amplio, pero sin llegar a ser tan juguetona como la MT-07 en las más cerradas. El motor es agresivo pero suave, con una aceleración contundente pero fácil con la que rápidamente ganas confianza desde el minuto uno. Durante nuestra prueba es carretera logramos un consumo medio de 5,7 l./100 km, o lo que es lo mismo, más de 200 km de autonomía. Hilar fino entre curvas es muy sencillo, apoyándote en una parte ciclo muy sólida en la que destaca su imponente tren delantero.

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En una pista de 5 km tan exigente como el Circuito de Andalucía (Tabernas), la R7 exprime todo su potencial, una moto que vuelve a «dejarse querer» por su conductor ya que exige de él todos su sentidos. Nuestra unidad de pruebas lucía cambio semiautomático (sólo para subir marchas), neumáticos Bridgestone Battlax Racing R11 y un tarado de suspensión más firme, un plus de deportividad respecto a la unidad probada en carretera. Con esta moto, el rango de uso ideal es 6.000-8.000 rpm, pues por encima se aplana hasta el corte. Con 188 kg llenos declarados (4 kg más que la MT-07) la R7 se siente como una auténtica pluma, una moto que debes dejar correr, logrando un paso por curva muy rápido si haces bien las cosas. 

Tampoco es una moto con la que tengas que estar jugando con el cambio, pero sí debes tener claro que las dos primeras marchas son muy cortas, con una 3ª-4ª muy largas y aprovechables. La sensación de que tú eres el que manda está presente en todo momento, disfrutando con una moto que no te “desborda” y que al mismo tiempo debes aprovechar en medios para que te de lo mejor de sí misma. La frenada de final de recta se realizaba a 200 km/h en un visto y no visto, pues la combinación de la bomba Brembo con las pinzas Advics frena una barbaridad y, hasta que dosificas, puede llegar a ser excesiva. En cualquier caso, la estabilidad es absoluta y esta R7 se aploma con maestría, dejando entrever que bien podría admitir un propulsor con 100 CV sin inmutarse.

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