Marcelo Gandini, el llamado “Gaudi” de los coches, nos ha dejado para siempre. Posiblemente el diseñador más prolífico de la historia dentro del mundo del automóvil que, junto a Giorgetto Giugiaro y Leonardo Fioravanti, unidos al otro genio italiano de las motos, Massimo Tamburini, supusieron un antes y un después en el sector automotriz.
A Gandini le debemos diseños tan icónicos como los de los Lamborghini Miura, Countach o Diablo. También es el padre del Lancia Stratos, Fiat X 1/9 o Bugatti EB110, y de sus trazos salieron otros como los conocidos Citroën BX o Renault Supercinco.

Además, fue uno de los máximos representantes del conocido “Wedge Design” (diseño en cuña), del cual nacen prototipos tan espectaculares como el Alfa Romeo Carabo o el estratosférico Cizeta Moroder V16T. En definitiva, coches de ensueño que en alguna ocasión pasaron por la pared de nuestro dormitorio en forma de póster.
De algún modo, Gandini, al igual que Tamburini en el mundo de las dos ruedas, era un “fabricante de sueños”. Entre otras cosas porque vivieron en la época dorada del motor, donde mentes privilegiadas, como las suyas, tenían vía libre para dar rienda suelta a la imaginación.

Marcelo Gandini en el mundo de la moto
A decir verdad, Gandini también hizo sus pinitos en esto de la moto. Gracias a sus colaboraciones con el Grupo de Tomaso, el genio turinés tuvo la oportunidad de poner su granito de arena en diseños tan emblemáticos como el de la Moto Guzzi V7 Sport de 1971, obra de Lino Tonti y en la que Gandini colaboró en el diseño.
De su autoría es también la Lambretta/Innocenti Lui. Fabricada por esta última desde marzo de 1968 hasta junio de 1969, también se comercializaría en algunos países bajo la denominación comercial “Luna”, (versión de 50 cc), “Vega” (en versión “75 S”) y “Cometa” (en la variante “75 SL”).

Por último tenemos a la Fantic Sprinter, de la cual solo se fabricaron un puñado de ejemplares entre 1983 y 1984. Además, la marca la comercializó en dos variantes distintas, con cambio automático y de marchas, bajo las siglas FM 286 y FM 284 respectivamente. Ambos equipados con mecánicas Minarelli de 3,3 y 2,5 CV de potencia.
Aparte de esta diferencia técnica, el resto del conjunto compartía la totalidad de sus componentes. Chasis tubular de tipo espina central, motor basculante, frenos de tambor o suspensiones convencionales, con doble amortiguador trasero lateral, eran parte de su configuración.

Con 64 kilos en orden de marcha, el Sprinter se convertía en juguete ligero y polivalente dentro del asfalto. Por otro lado, Fantic la dotó de llantas Grimeca en medida 1,5×17″, calzadas con neumáticos de 2,75″ y sendos guardabarros de corte Offroad, que contribuían a esa estética buscada de moto para todo, aunque su radio de operatividad no llegaba al de un uso continuado por caminos.
Apenas se comercializaron 2.500 ejemplares en total del modelo, 1.500 de la versión automática, y otras 1.000 de la variante de tres velocidades, por lo que en la actualidad es un rara avis, tras más de 40 años desde que se lanzara al mercado.

