En los últimos años, hemos oído hablar de la carga inalámbrica en diferentes ocasiones y, de hecho, algunos aparatos de casa se cargan de esa manera. Pero en el mundo de la automoción la carga inalámbrica, por inducción, no es algo que se pueda ver fácilmente a pesar de las ventajas que tendría.
Imagina llegar a tu destino con tu moto, aparcarla y que, sin necesidad de hacer nada, la carga inalámbrica empiece a hacer su función. Y cuando vuelvas esté lista para hacer kilómetros. Y eso sin necesidad de llevar tu cargador, conectar cables… Pues justo eso es lo que ha desarrollado Tiler, una empresa de Países Bajos.
Al menos por ahora está funcionando en bicicletas eléctricas y el sistema de carga inalámbrica es sencillo. Se llega a la estación de carga, se para, se pone la pata de cabra de la bici y empieza la carga.
Así de sencillo y así de práctico porque el Tiler Compact, que es el nombre completo del sistema, ya lleva más de 300.000 kilómetros de autonomía para bicicletas eléctricas y aparentemente funciona.
La carga inalámbrica es viable, pero requiere de un compromiso por parte de las marcas
La estación de carga tiene un tamaño aproximado como de un portátil y es totalmente impermeable, yendo conectada a un enchufe estándar. Para hacerse una idea de la capacidad de carga, actualmente lenta en ese modelo y para esas circunstancias, las baterías de 500 Wh a 36 voltios tardan tres horas y media en cargar.
Pero más allá de esto, el fabricante indica que de un mismo enchufe se pueden conectar hasta 24 bases, por lo que es un sistema sencillo comparado con otras estaciones de carga. Eso sí, aunque a priori parezca lento y lo es si tenemos en cuenta la carga normal mediante otras técnicas, sería tan sencillo como llegar, dejar la moto en casa o la oficina y cuando acabes la jornada laboral o salgas, tener la batería llena.
Eso sí, hay que tener en cuenta que para que este sistema funcione en la moto, tendría que estar preparada para ello, por lo que aunque técnicamente la carga inalámbrica es más que viable requiere de un compromiso por parte de las marcas para implantar conjuntamente el sistema, y eso tiene pinta de ser más complicado. Eso sí, en el pasado hemos visto patentes que indican que hay fabricantes que ya piensan también en ese camino.


