Marcelo lo tenía claro: quería una Street Tracker. Y también tenía claro el presupuesto: 2.800 euros. Pero cuando además es necesario que la moto cuente con todas las modificaciones homologadas, entre papeles y pagar a Industria ya se ha ido un montón de dinero y uno no ha ni empezado.
Lo primero que hubo que hacer es quitar los cientos de plásticos con los que cuenta la BMW K100 de serie, sobre todo si es la versión RT. Fuera maletas, carenado, protecciones y subchasis, pues no hacía ya falta.
En su lugar se fabricó uno en tubo de acero de la misma sección y curvado allí donde se necesitaba. Sobre él, un nuevo asiento plano tapizado en cuero marrón de rombos y debajo también se hizo un buen trabajo de limpieza para dejar todo despejado a falta de la batería, que no es precisamente pequeña en este modelo.
Para disimularla un poco, se ha fabricado una caja de acero artesanal pintada en negro satinado y con sistema de apertura para facilitar su mantenimiento o cambio cuando sea necesario. Hubo más trabajo en la parte trasera, modificando los anclajes de los amortiguadores para que estuviesen en una posición más vertical. El portamatrícula también se ha fabricado específicamente, con una sujeción del piloto trasero y los intermitentes, que se hizo conforme a la normativa para que pudiese ser homologado.
El piloto trasero es ahora ovalado e integra la luz de freno, los intermitentes también son nuevos y el faro delantero de tipo bates, con anclajes artesanales. Al igual que el portamatrícula, cuenta con la pertinente homologación.
Los colectores son los originales, pero enfundados en cinta anticalórica de color titanio. El codo de enlace al silencioso, que ahora es de tipo bala negro y más corto, es artesanal con el fin de que el ángulo de inclinación fuese mayor.
Pasando a la parte delantera, el manillar es TRW más bajo y cómodo, con puños Biltwell marrones y dibujos de rombos, a juego con el asiento trasero. Los espejos se anclan a continuación, en los extremos del manillar.
Para la horquilla se le han colocado sendos fuelles y debajo, un guardabarros de fibra fabricado a mano. Las llantas están arenadas y cuentan con pintura en polvo negro satinada. Sobre ellas, neumáticos Metzeler Lasertec para ciudad o Dunlop D602 para un rollo más tracker.
El clausor del arranque se ha pasado al lateral, y el cuadro de instrumentos de de Koso con adaptación al cableado original de la K100. Todo el sistema de plásticos y gomas se ha renovado pasando la instalación debajo del depósito. El conjunto se completa con pintura marrón, gris plata y línea dorada.
Podéis ver todo el trabajo en la página web de Cafe Racer Pasión









