Aunque llevamos muchos años viendo saltos de todo tipo, siempre hay un más difícil todavía ,y Tom Pagès lo acaba de ejecutar. A Tom le hemos visto dar lo mejor de sí durante muchos años en los concursos más importantes del freestyle, y también sabemos que ha competido tanto en motocross como en velocidad. De hecho, ahora mismo compite con una Yamaha R7 en la Yamaha R7 Cup francesa.
Pero volviendo al freestyle, a los saltos, que es lo que le ha hecho mundialmente conocido, Tom ha preparado no solo un salto, sino la acrobacia más complicada y más de película que hemos visto hasta la fecha.
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Recordarás que Tom Cruise fue protagonista con su última película de Misión Imposible porque se lanzaba a un acantilado y después abría su paracaídas. Pues bien, el salto de Tom Pagès es bastante más complicado porque, primero, no hay rampa y, segundo, lo hace con la moto y un parapente.
Pagés ha realizado el salto en los Alpes franceses
El francés, desde lo alto de una montaña en los Alpes franceses, enfila la cuesta abajo hasta que tiene la velocidad suficiente para que el parapente sea capaz de sustentar a los dos. No es, quizás, tan salvaje como la escena de Tom Cruise porque no se lanza al vacío como si nada, sino que es un salto mucho más suave y controlado.
Pero eso no le quita un ápice de espectacularidad al vuelo que, en realidad, es más complejo de lo que podría parecer. En cierto modo podríamos decir que Pagès ha “inventado” un nuevo estilo de paramotor, en el que la mecánica solamente se usa para el despegue, aunque la versión tiene más complicaciones.
Y es que quizás volar sea la parte más fácil, algo que viendo el vídeo de las pruebas previas vemos que no, pero aterrizar requiere de más pericia todavía. Porque para controlar el descenso no puede soltar los mandos del parapente en ningún momento pero para poder aterrizar con seguridad tiene que poder controlar la moto. Al final, tirando de la maestría que le caracteriza, Pagès logra el aterrizaje perfecto para el salto más largo del mundo… aunque tenga truco.


