Ya no estamos en la época en la que Evel Knievel hacía saltos de impresión, pero todavía quedan pilotos como Colby Raha, que son capaces de hacer vuelos impresionantes y conseguir ponernos los pelos de punta con hazañas que, aunque tengan un fin publicitario, son espectaculares y peligrosas.
Y es que Colby Raha, piloto de freestyle, está siguiendo en cierto modo esos pasos de Knievel. No hay más que visitar sus perfiles en las redes sociales para darnos cuenta que estamos ante uno de esos pilotos que salen de vez en cuando, y que son capaces de mirar al abismo y sonreír.
La muestra es la última de sus aventuras que ha llevado a Raha a proponerse saltar ni más ni menos que 23 coches y 200 pies, que en metros son casi 61. Puede que ese salto no parezca tan impresionante como los 98,3 metros Robbie Maddison, pero es que Colby saltaba al plano.
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Es decir, aunque tenía una rampa de despegue no la había de aterrizaje y, por tanto, su moto y su cuerpo se tenían que encargar de absorber todo el impacto. Si alguna vez te has ido largo en un salto sabrás lo que se siente, y si no lo has hecho nunca es bastante aterrador, básicamente porque tu caída está por debajo de punto de salida y eso complica todo.
La preparación de la moto de Colby Raha está detrás del éxito de esta locura
La parte buena es que la moto de Colby Raha estaba preparada a conciencia para caer en ese plano y, es por ese motivo, que estamos hablando de un final feliz, con un aterrizaje perfecto que hubiera sido imposible en otra época.
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Y es que el trabajo en las suspensiones de la moto ha debido ser tan exhaustivo que a pesar del “planazo”, la máquina no hace un mal gesto y Colby ya puede estar pensando en su próxima aventura en vez de estar esperando la próxima sesión de rehabilitación…
