Dicen que a perro flaco todo son pulgas, y a Bradley Smith este refrán por desgracia le viene que ni al pelo. Tras cerrar una magnífica temporada en 2015, arrancaba 2016 con muchas esperanzas pero desde el principio tuvo muchos problemas para ir rápido.
Por si fuera poco y aprovechando el parón estival en el Campeonato del Mundo de MotoGP, se unía a las filas del equipo YART del Mundial de Resistencia para participar en las 8 horas de Oschersleben y ayudarles a luchar por el título. Sin embargo, una caída en la primera sesión de entrenamientos le producía una grave lesión en su rodilla.
Tras descartar lo que se temía en un primer momento (rotura de fémur), Smith pasó por el quirófano para reparar sus tendones dañados así como la fea herida que se había producido en la pierna. Tres carreras sin poder salir a pista, incluyendo la participación en su carrera de casa, Silverstone, hasta poder estar listo para Japón.
Sin embargo a los dolores y problemas en la rodilla (ni siquiera podía apoyar la pierna en el suelo) se unió una intoxicación alimenticia que le hizo pasarlo realmente mal. Renqueante finalizó lo que quedaba de temporada y todavía sin estar ni medianamente recuperado se subió a la KTM RC16 tanto para los test de Valencia como de Jerez.
Ahora y con el parón invernal, intenta apurar los últimos días para estar recuperado al 100% antes del arranque de la temporada con el primer test en Sepang a finales de este mes. En Austria ya ha comenzado a hacer motocross para fortalecer de nuevo la pierna.
Esperemos que Bradley Smith, uno de los gentleman del paddock, empiece esta temporada con mejor pie.







