Si te gustan las motos y la mecánica, estas cosas se te pasan por la cabeza: meter un motor “más gordo” en un chasis de 125 deportiva, juntar dos motores V2 para hacer un V4… o, como en este caso, hacerte un V8 con dos motores tetracilíndricos en línea. La diferencia entre pensarlo y hacerlo no es pequeña, pero cuando eres un antiguo mećanico de competición al más alto nivel (Superbike y F1) tan tozudo como el australiano Pat Maloney… del dicho al hecho hay apenas un trecho. Su única naked V8 da 334 CV al banco y pesa 242 kg, y además de verla te recomendamos escucharla en su vídeo.
No es el primer australiano con la misma idea, ya hizo su algo así Ian Drysdale con su Aurora Hellfire OZ26 de 2015: aquella bestia llevaba un V8 de 2.575 cc capaz de superar los 400 CV. Esta “doble R1” parece inocente en comparación: Pat Maloney, que trabajó en el equipo Sauber de F1 y colaboró en el desarrollo del motor Petronas de tres cilindros para MotoGP que acabó en SBK, se retiró de esa ajetreada vida llena de viajes. En su nuevo taller, Maltec Performance Engineering, en Victoria, decidió hacer realidad un viejo sueño de fabricar un V8 “razonable”. Pensó inicialmente en un 1.500, juntando dos bloques de ZX-7RR, pero al ver lo compacto del motor R1 de primera generación siguió ese camino.
Bloques de cilindros y culatas son los originales, pero tuvo que diseñar y fabricar cárteres y cigüeñal a medida. Los dos bloques se montan a 90 grados y una vez terminado y ajustado el motor ofreció en el banco 334 CV a 12.800 rpm y un par de 214 Nm a 9.500 rpm, cifras bastante impresionantes. El cambio tuvo que hacerse, según Maloney fue de lo más problemático, y con el chasis no se complicó demasiado: una estructura tubular de acero diseñada para abrazar el poderoso V8. Cuenta con unas cotas relativamente agresivas, con un avance de 25’5 grados y un lanzamiento de 107 mm, que se compensan con una distancia entre ejes de 1.540 mm, algo larga obligada por el voluminoso (relativamente) motor.
El equipamiento de la moto es de primera fila y los acabados, la verdad, impecables. Suspensiones Öhlins (horquilla 48 mm FGRT301 y amortiguador TTX36), llantas de aleación forjadas Marchesini, y frenos Brembo. Los escapes son Akrapovic de titanio. Si te gusta, vete ahorrando: la vende por 130.000 dólares.





