Si te preguntamos o nos preguntamos que cuál es la edad mínima para conducir una moto, la pregunta es un poco difícil de responder. Hay pequeñas motos, ahora eléctricas, que permiten a los más pequeños de la casa subirse a ellas y empezar a disfrutar de ellas desde muy pequeños. Poco después de empezar a andar casi pueden subirse a una moto. Pero si te decimos que cuál es la edad mínima para conducir una Honda Gold Wing la cosa cambia, pues para hacerlo legalmente necesitas al menos 20 años, habiéndote sacado el A2 a los 18 y pasado al A a los 20.
Pero ya sabemos que las reglas no van con Kenan Sofuoglu, que siempre está buscando ir un paso más lejos en esto del motociclismo. Ya lo hemos visto entrenar moto vs kart con el peligro que ello conlleva, o ir al límite en mojado con ruedas lisas y todo eso, por no hablar de las acciones que protagonizó a lo largo de su carrera y que algunos de sus pupilos llevan a cabo confundiendo un deporte en el que puede haber contacto con un deporte de contacto… Cosas de Kenan.
El caso es que en esta ocasión tenemos los ojos como platos, porque al turco no se le ha ocurrido otra cosa que poner a su hijo de tres años a conducir una Honda Gold Wing, aunque ya habíamos visto a sus hijos en redes con motos de cross, scooters… Todos conocemos esa bella moto, pero a modo rápido hay que recordar que en orden de marcha la versión con DCT, que es la versión empleada y por la que no necesita usar el embrague, pesa 367 kg, casi nada.
Hay que reconocer que el vídeo no deja de ser curioso y por eso recurrimos a él, y es que al pequeño Zayn se le ve tremendamente feliz subiendo a la moto. Pero son tantas cosas las que pueden salir mal en una situación así, que lo cierto es que nos pone los pelos de punta. De entrada no cuenta con equipamiento de moto más allá de un casco abierto que encima no es de su talla, para más inri. El mono que lleva y las botas son de kart y los guantes brillan por su ausencia y, claro, todo son risas hasta que, por el motivo que sea, se pierde el control de un artefacto que un adulto ya tendría problemas en controlar.
Una situación así en España protagonizada por un personaje público acabaría con una polémica de dimensiones épicas, pero ya sabemos que en Turquía Kenan es todo un ídolo, cercano a los círculos de poder y que tiene mucha mano. Curioso sí, aterrador también y eso que todavía no hemos llegado a Halloween.






