El futuro reglamento contará con nuevos límites de velocidad, aumentando el máximo a 130 kilómetros por hora en determinados tramos y condiciones de autovías y autopistas, pero rebajándolo en las carreteras convencionales e, incluso, en algunas calles de las ciudades.
Otras modificaciones pasan por la subida de la sanción económica por conducir bajo los efectos del alcohol, que se duplicará y pasará de 500 a 1.000 euros. Asimismo, la obligatoriedad del uso del casco para menores que circulen en bicicleta tanto en ciudad como en vías interurbanas es otra de las medidas.
La reforma de la Ley de Tráfico también incluye pruebas de drogas y alcohol a los peatones que infrinjan normas de circulación y no sólo a aquellos que sean víctimas o copartícipes de un siniestro. Además, el texto prohíbe el uso de detectores de radar y regula los sistemas de retención infantil.