Esta regresión, esta vuelta al pasado, lleno de éxitos y victorias, es el objetivo de Ducati. Visto el nivel que ha alcanzado MotoGP y sobre todo los equipos oficiales de Yamaha y Honda, que han acaparado todas las victorias desde el Gran Premio de Portugal de 2010, parece complicado que Ducati tenga en estos momentos opciones a la victoria en MotoGP. El último piloto que ganó con una Desmosedici fue Casey Stoner (Phillip Island 2010), y quizás su regreso como piloto probador, y quién sabe si “wild card”, sirva de revulsivo a la marca boloñesa. Pero hará falta mucho más que la influencia de Stoner para que Ducati vuelva a pelear por la corona.
Otro gran desafío al que Ducati se va a tener que enfrentar el alto volumen de trabajo de su departamento de carreras, que tendrá que suministrar material a nada menos que ocho pilotos: Dovizioso-Iannone (Ducati Corse), Redding-Petrucci (Pramac), Hernández-Laverty (Aspar), y Barberá-Baz (Avintia). Nunca antes había tenido tantos pilotos en MotoGP. De hecho, será el fabricante con mayor número de motos en la parrilla 2016. Y todo esto sin rebajar el nivel de atención al Mundial de SBK, donde buscará su primera corona con la Panigale. ¿Tendrá capacidad suficiente la fábrica de Borgo Panigale?
De cara a 2016 Ducati va a perder algunos de los beneficios que ha disfrutado esta pasada temporada por correr bajo la reglamentación Open, pero también va a sacar provecho a otros detalles ya explotados en 2015, como la centralita Magneti Marelli, con lo que su trabajo de adaptación ha sido más sencillo que el que tienen que realizar otros fabricantes que también corrieron en configuración Open, como Aprilia, pero con su propia electrónica. Y ese salto es muy grande.
También el cambio de neumáticos implica una importante transformación. Las Ducati con los Bridgestone eran extrañas de pilotar y desarrollaban trayectorias en ocasiones poco lógicas. Para cualquier otro piloto de la parrilla, correr contra un piloto de Ducati resultaba incómodo. Ahora tendrán que enfrentarse al desafío de adaptar la Desmosedici a otro estilo de pilotaje que exigen los Michelin.
De momento, los pilotos se muestran optimistas: “Hemos trabajado en la puesta a punto con los nuevos neumáticos y estoy contento”, dijo Andrea Iannone tras últimas pruebas realizadas. “Me gusta la forma en que se comportan los neumáticos Michelin y tengo una buena sensación. Nunca utilizamos un nuevo neumático para establecer tiempos rápidos, hice mi mejor tiempo de 1’39”6 en mi última vuelta con un neumático que ya había hecho 26 giros”. Por su parte, Andrea Dovizioso, menos efusivo, reconocía tras las pruebas de Cheste que hay trabajo por delante: “Estamos en buena dirección para el desarrollo de la moto durante los próximos dos meses. Por supuesto, todavía hay margen de mejora desde el punto de vista de la gestión de los neumáticos y la electrónica”.
A veces el problema de Ducati ha sido su continua necesidad de mejora, porque a los pilotos les ha faltado tiempo para afianzar los avances al tener que emplearse de forma continuada en modificaciones y cambios. Eso ha diluido las opciones de victoria, que a principio de año parecían muy probables, pero se fueron esfumando según avanzó el campeonato.







