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Concentración Elefantentreffen: Pingüinos en Alemania

Fotos: B.V.D.M
Fotos: B.V.D.M
Te explicamos los orígenes de Elefantentreffen, la madre de todas las concentraciones invernales, celebrada el primer fin de semana de febrero en pleno bosque negro alemán. Abstenerse frioleros.

Seguramente ir al menos una vez en la vida a la concentración invernal Elefantentreffen, más conocida como Elefantes, está en la lista de “tareas pendientes” de más de un motero, después de la Isla de Man y Cabo Norte.

En este caso no me negaréis que algo tiene de extraño que a principios de febrero con el frío y la nieve que hay en el valle de Loh, en plena Selva Negra alemana, miles de moteros de toda Europa se desplacen hasta allí. Pero quizás es ese reto junto al espíritu auténtico y espartano de Elefantes lo que la hacen una concentración especial.

Sus orígenes se remontan nada más y nada menos que a 1956, cuando el periodista germano y exmilitar Ernst Leverkus organizó cerca de Nürburgring una reunión exclusiva para sidecars Zündapp KS 601, que viene directamente derivado de los utilizados en la II Guerra Mundial. De este modelo popularmente conocido como “Elefante verde” toma su nombre la concentración.

Dos años después se abre la concentración a todo tipo de motos. Y edición tras edición va aumentando su número de asistentes. En 1961 la B.V.D.M. Asociación Motorista Alemana toma las riendas de la concentración. 1989 es una fecha importante ya que representa su traslado hasta el momento al valle de Loh.

Como sucede en muchas concentraciones el éxito implica un mayor número de asistentes, en este caso estamos hablando de cerca de los 10.000 en las ediciones más exitosas. Lo que provoca divisiones internas y que se acabe organizando otra concentración paralela más “purista”, como es el caso de la Altes Elefantentreffen, los antiguos Elefantes.

Aún así que nadie piense en Elefantes como una macroconcentración. No encontraréis espectáculos, ni conciertos, es una concentración austera, los coches tiene prohibida la entrada al recinto. Y su encanto recae en la zona de acampada y sus hogueras, donde se pueden compartir multitud de historias y anécdotas con moteros de toda Europa, aunque los franceses e italianos son los más numerosos después de los alemanes, por supuesto.

Lo que si se celebra es la tradicional procesión de antorchas en homenaje a los compañeros que dejaron su vida en la carretera, que posteriormente ha sido trasladada a multitud de concentraciones.

Uno de sus atractivos, sobretodo para nosotros que no estamos acostumbrados, es observar los sidecars allí reunidos, los hay de todas épocas, aún se pueden ver varios Zündapp, y modelos nuevos espectaculares, Suzuki Hayabusa, Honda Gold Wing, Yamaha FJR… muchas son las motos de este tipo convertidas en llamativos sidecars.

Bueno… ahora que ya conoces un poco mejor esta mítica concentración, ya nos comentarás si la has tachado de tu lista de tareas pendientes, y si no la tenías apuntada, ¿a qué estas esperando?

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