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Prueba KTM 1050 Adventure 2015: acceso premium

Fotos: KTM/F.Montero
La firma austriaca completa su catálogo maxitrail 2015 con un modelo de acceso de 95 CV limitable para carnet A2 surgido de la 1190 Adventure, capaz de plantar cara a otras motos de su segmento por muy tecnológicas y potentes que sean. Divertida y completa, la 1050 Adventure es más que suficiente para "todo-uso".

La KTM 1190 Adventure (15.599 €) sigue siendo la “piedra filosofal” sobre la que giran los otros tres modelos que componen la gama Travel 2015 de la firma austriaca. Junto a la 1290 Super Adventure (18.666 €), el buque insignia del cuarteto, la “pequeña” 1050 Adventure (12.690 €) adopta un rol menos tecnológico para colocarse en el otro extremo y dirigirse a un cliente menos exigente pero con las mismas ganas de pasarlo bien. Ambas versiones se vieron por primera vez en el pasado Salón de la moto EICMA de Milán. Con una moto así ya no hace falta una 800…

Además del retocado motor bicilíndrico en V a 75º (1050 cc, 95 CV y 107 Nm de par) de doble bujía, respecto a la 1190 Adventure el resto de modificaciones pasan por la adopción de 3 modos de conducción de serie (Sport, Street y Rain) en vez de cuatro (el Off Road es opcional), una horquilla invertida WP de 43 mm no regulable y de menor recorrido, llantas de fundición de aluminio (19” delante y 17” detrás) con neumáticos más estrechos (110 mm delante y 150 detrás), asiento de una pieza no regulable, subchasis de aluminio, ausencia de caballete central, ABS Bosch convencional (desconectable, sin frenada combinada ni MSC en curva) y 5 kg de ahorro total (230 kg llena).

Lo bueno de partir de un modelo que está un escalón por encima es que se aprovechan elementos de calidad como el chasis multitubular de acero (el mismo que el del resto de sus hermanas) al igual que el robusto basculante de aluminio con refuerzos externos, intermitentes autocancelables (se apagan automáticamente a los 10 segundos), el control de tracción (desconectable y asociado a los 3 modos de conducción) comandado por acelerador electrónico y centralita Keihin, el embrague antirrebote PASC o las pinzas de freno delanteras radiales Brembo.

Por franja de precio, potencia y concepto rivaliza con la BMW F700GS, Suzuki V-Strom 1000, Honda VFR800X Crossrunner y la Triumph Tiger 800 XR.

Fácil y divertida

La mejor manera de empaparte de información y establecer comparaciones entre una u otra Adventure es en “caliente”, es decir, bajándote de una y subiendo inmediatamente en la otra. Esto fue lo que sucedió en la jornada de pruebas de este modelo, donde también se encontrada la “alicatadísima” Super Adventure.

Ante todo, una maxitrail siempre puede llegar a intimidarte por eso de la altura y el volumen general pero, ciertamente, la KTM 1050 Adventure se siente estrecha y compacta, con una imagen poderosa y deportiva. Las torretas del manillar pueden regularse en dos posiciones, el asiento está 1 cm más bajo (85 cm) que el de la 1190 y las estriberas también permiten un mínimo de juego por lo que no hay excusas para los más pequeños. El parabrisas (más corto que el de la 1290) es regulable en altura (25 mm) manualmente.

La tercera modificación (1190/1290/1050) del histórico propulsor bicilíndrico LC8 en esta última generación Adventure ha supuesto cambiar muchas piezas internas con el objetivo de reducir la potencia hasta los 95 CV, cifra tope para poder limitarla a los 48 CV de máxima del carnet A2. Cilindros, pistones, cigüeñal, conductos de admisión, distribución… Todo para que, también, con sus 23 litros de depósito puedas cubrir más de 300 kilómetros sin repostar.

Respecto a la 1190 Adventure, la 1050 varía muchas piezas internas del bicilíndrico para rebajar su potencia hasta los 95 CV

Rodando con la 1050 Adventure por carreteras de montaña aprecias que el tarado de su horquilla es más suave que el de sus hermanas mayores, llegando a ser demasiado esponjosa en conducción deportiva por la transferencia de pesos sobre el tren delantero en frenadas fuertes. El amortiguador trasero cumple, pudiendo regular la precarga del muelle y la extensión.

Tras unos breves escarceos con el gas notas que el motor empuja igual que la 1190. Entonces, ¿dónde están los 55 CV de diferencia? Hasta 6.500 rpm sí: sube rápido de régimen y cumple en cualquier momento pero, después de esa cifra, el chivato rojo del display comienza a parpadear indicando que se acabó la chicha. Las 5.000 vueltas restantes del marcador están de adorno porque la 1050 “muere”, se aplana, no hay más. Debes acostumbrarte a este estatus porque, lejos de frustrarte, sirve para que la estires y juegues con ella en medios, algo muy divertido una vez le coges el punto. Además, el punto fuerte de los bicilíndricos no se encuentra en la cifra de potencia sino en su zona óptima de par que, en el caso de la KTM 1050 Adventure, es a 5.750 rpm exactamente: antes que en cualquiera de sus hermanas.

Al contrario de lo que sucede en las 1190/1290, cambiar el modo de conducción (a través de los botones de la piña izquierda) no implica un cambio en la cifra de potencia sino, más bien en la respuesta más o menos directa a las insinuaciones del acelerador. Lo que sí notas pronto es que el grado de intervención del control de tracción se muestra de más a menos intrusivo según circules en Rain, Street o Sport.

La pantalla de la KTM 1050 Adventure es regulable en altura

Valoración final

Calzada con unos buenos Metzeler Tourance Next, la sensación de ligereza a sus mandos cuando hilas un tramos de curvas ratonero es total, el peso juega a su favor y la estrechez de los neumáticos con las dinámicas llantas de aleación hacen que los cambios de dirección sean muy rápidos. El embrague antirrebote se ocupa de no bloquear la rueda trasera en reducciones y, junto a una posición natural, un cuidado asiento acolchado en 3D del y el intenso ronroneo del motor harán que te olvides de los kilómetros.

Equilibrada, universal y aventurera, la KTM 1050 Adventure 2015 es una moto fantástica que, gracias a su cilindrada, aprovecha lo mejor de dos mundos: el de las “megatrail” (1200 cc) y el de las trail medias (800 cc). Sin excesos, con suministradores de calidad y con un precio razonable.

A nivel usuario, los intervalos de mantenimiento del motor se fijan cada 15.000 km y, por supuesto, dispone del excelente catálogo de accesorios oficial KTM PowerParts habitual en todos los modelos de la firma austriaca.

Lo mejor:

  • Control de tracción
  • Agilidad
  • Peso
  • Legal para carnet A2

Mejoraríamos:

  • Estirada del motor
  • Horquilla sin regulación

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