Nunca antes el Mundial de MotoGP había disfrutado de tanta variedad. Nunca antes había habido ocho ganadores consecutivos distintos en la máxima categoría. Semejante riqueza se debe a diversas circunstancias: los neumáticos juegan un papel importante, porque han contribuido a definir muchas carreras, pero no debemos contemplarlos como algo negativo; de hecho, hay que reconocer que Michelin, a pesar de los problemas, ha sido capaz de ofrecer diferentes opciones, todas ellas realmente competitivas, permitiendo que pilotos con estilos tan diferentes sobre motos muy distintas, hayan terminado ganando.
Hay que reconocer que la climatología también ha tenido su influencia en esto de que haya ocho ganadores distintos, porque ha contribuido a eliminar a posibles candidatos por razones variadas: caídas, falta de confianza en esas condiciones, o conservadurismo para no correr riesgos.
Sea como fuere, hemos disfrutado del periodo más abierto en la historia del campeonato. Se nos antoja difícil que haya un noveno ganador consecutivo, pero ¿quién sabe?, el Mundial 2016 es una caja de sorpresas.
Márquez ha adoptado una estrategia eficaz. Rossi le ha superado en las cuatro últimas carreras, pero está a 43 puntos de él
Lo que no deja de resultar sorprendente es la eficaz estrategia que ha adoptado Marc Márquez en este periodo. Desde que se inicio la cuenta de los ocho ganadores, Márquez ha asentado su domino en MotoGP. De Mugello a Sachsenring lo hizo con solidez, ganando en la cita alemana y siendo segundo en el resto. En esas cuatro carreras, Jorge Lorenzo y Valentino Rossi se desconectaron.
A Lorenzo, impecable en Mugello, se le torcieron las cosas en Cataluña, con una carrera problemática con los neumáticos en la que, para colmo, se lo llevó por delante Iannone. Luego llegó la lluvia y su falta de confianza, que ha arrastrado hasta Misano. Rossi cogió el testigo, en las últimas cuatro carreras ha doblegado con claridad a Márquez, aunque ese dominio no ha sido excesivamente rentabilizado por el italiano. Le ha recortado 16 puntos desde la carrera del Red Bull Ring, pero aún está a 43 puntos del líder, cuando todavía hay en juego 125 puntos.
El problema de Rossi es que cedió 52 puntos ante Márquez entre Mugello y Sachsenring. Todo el mundo habla de la rotura de motor sufrida en Italia como el principal lastre de Valentino, pero tampoco hay que olvidar el monumental error cometido en Assen, un “error de junior”, como él mismo lo definió.
Tarde o temprano, Márquez pasará al ataque, por puro amor propio. Será el momento más delicado de la temporada
Ninguno de los pilotos punteros, los candidatos al título, se va a permitir un nuevo cero en su cuenta, aunque los hombres de Yamaha van a tener que correr en el filo de la navaja para intentar recortar la diferencia de Márquez. A este le funciona su estrategia de nadar y guardar la ropa, aunque a veces su propio carácter esté a punto de jugarle una mala pasada, como sucedió en Silverstone. De momento no le va mal, aunque conociendo su insaciable ambición, esa sed de triunfos que mueve a todos los grandes pilotos, será difícil que verle conformarse con acabar. Tarde o temprano, Márquez pasará al ataque, por puro amor propio. Seguramente será el momento más delicado de la temporada, el momento que todos los demás esperan, y el que él mismo teme, porque le va el título en ello.




