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Sobre Márquez, Dorna y la diosa Fortuna

Fotos: Repsol Media
Fotos: Repsol Media
Que Márquez ha revolucionado MotoGP es un hecho y que a los que gobernaban antes que él no les gusta es otro hecho. El chaval ha venido para ganar, así que es mejor que todos nos vayamos acostumbrando.

Este año el fastuoso universo de MotoGP se divide en dos grupos y dichos grupos son un tanto desiguales. Están los que defienden sus propios intereses y un comentarista que no le gustaba la prensa cuando iba en moto pero que ahora le gusta más un micrófono que a un tonto unos palotes. A saber: Lorenzo, Pedrosa y Stoner. Y luego están todos los demás.

El grupo de todos los demás no para de crecer mientras que el grupo de los que luchan por sus intereses se ha quedado estancado en los interesados y sus seguidores. La razón sobre el por qué los seguidores de Marc no para de crecer es simple: este chaval es un fenómeno, es rápido como un diablo y posee un carisma unido a una simpatía ajenos al grupo de los interesados. Me recuerda al anillo de Sauron, el que se hizo para unirnos a todos bajo su poder pero con mejor rollo. Luego esta Dorna, que no estaba preparada para el impacto que un piloto como Marc ha supuesto en la categoría reina. Mira que han tenido tiempo, porque pese a que todo el mundo ha procurado tratar el “asunto Márquez” con cierta cautela, que este tipo iba a ser un grande se veía venir desde que iba con la Derbi de 125 cc y ya era un piloto agresivo en los adelantamientos en Moto2. Pero claro, lo que en Moto2 se aplaude en MotoGP se tilda injustamente de peligroso. Curiosamente lo tilda de peligro el que es adelantado, nunca lo hace nadie de fuera. En resumen lo de Dorna con Márquez también es simple, es como se a mí me das un diamante de un metro de diámetro, no sabría qué hacer con él.

Primera vuelta de MotoGP en Australia (Phillip Island) 2013

No se daba el caso de un novato ganando el campeonato desde los tiempos de Spencer, así que nadie podría suponer en el paddock lo que pasaría este año. Sinceramente, yo pensaba que el chaval lo haría bien, no suponía que les iba mojar la oreja a todos. Lo del recién llegado comiendo (más bien devorando) la tostada a los veteranos no es de recibo y siempre ha traído conflictos en este y otros deportes. Recordar las palabras de amor que se dedicaban Doohan y Crivillé en el mismo box de HRC.

Así estaban las cosas desde Silverstone donde ya el 93 pintaba como serio campeón y las cosas se fueron calentando hasta estallar por el asunto del cable en MotorLand, donde los tres interesados hablaron de cosas que solo ellos vieron. Tener en cuenta que si Marc no hubiera cortado con el codo el famoso cable del control de tracción nada hubiera pasado. Nada, absolutamente nada. Nadie se metió en la trazada de nadie, nadie arrollo a nadie y nadie realizó ninguna acción punible según Dirección de Carrera durante la carrera. Si ese cable no se hubiera roto esta tormenta nunca hubiera tenido lugar. Siendo así, se juzgan entonces las consecuencias y no las causas del supuesto incidente. Justamente la manera inversa de la correcta actuación de la justicia.

Jorge Lorenzo, Marc Márquez y Dani Pedrosa, los referentes del Mundial de MotoGP 2013

Pedrosa le acusa de ir pasado de vueltas, Lorenzo se dedica a pescar en río revuelto con el clásico “yo ya lo dije y me llamabais loco” y Stoner pendiente de las ventas de su biografía dice que no es respetuoso con los rivales. Todo esto mientras el resto del universo se encoje de hombros por lo que es un lance de carrera, un simple lance en una carrera de motos.

Por supuesto Dorna, que no pierde oportunidad de liarla siempre que la dejan, mete más leña a este desmedido fuego con una amago de micro-sanción insulsa que no llega a sanción para dar más munición al grupo de los interesados que desde entonces son las víctimas de un campeonato que no les comprende. Lo que llega a decir y hacer un piloto con tal de no reconocer que otro ha sido más rápido que él a lo largo de un campeonato.

Cambio de moto de Marc Márquez en el GP de Australia 2013

Y en medio de este festival de despropósitos por unos veteranos superados por un novato y un cable cortado llega el mayor desbarajuste de una carrera de motos que se ha visto en años, la carrera de Phillip Island 2013: ¡Vaya carajal! Ante la incomprensible falta de previsión de Bridgestone por el reasfaltado del circuito que lo ha convertido en mucho más abrasivo impidiendo que los neumáticos duren un número mínimamente razonable de vueltas, Dorna se inventa una especie de semicarrera a dos mangas pero una sólo puntuable con cambio de moto obligado y a un número ridículo de vueltas por manga ficticia. Lo que os digo, un follón impropio de la categoría reina del mundial donde el 93 entra una vuelta tarde a cambiar de moto.

Dorna, fiel a su criterio de no tener criterio, impone una sanción absurdamente grave por un error que no supone ningún riesgo para ningún piloto, en una carrera cuya regulación se realiza la noche del sábado. Como dice Márquez: «En ningún sitio ponía esta sanción por entrar tarde a cambiar la moto, aunque la respeto». Como los árbitros malos cuando pitan en casa del equipo grande, Dorna aplica una ley de la compensación que lejos de agradar a nadie enfurece a todos. Ya es hora que esto se lo vayan haciendo mirar. Esta descomunal bandera negra en Phillip Island deja al grupo de los interesados a tiro de Márquez. En puntos a 18.34 y en su casa, donde lleva todo el año, respectivamente.

A mí lo que preocupa llegado este momento es el idilio que llega a romance de Márquez con la diosa Fortuna. Este tipo en su afán de conocer los límites se cae con inusitado peligro varias veces en cada gran premio, con la suerte de no hacerse daño pese a rodar cerca de muros a 300 km/h. Le quedan dos carreras y alguien debería decirle que se lo tome con más calma porque ha demostrado ser el mejor en este 2013 y no sería justo que se le fuera el mundial por una lesión en un entrenamiento, unas declaraciones de algún rival o una Dirección de Carrera gobernada por los Hermanos Marx.

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