Desde el otro lado del “charco”, concretamente desde Nueva York, nos llega una historia de amor entre un hombre y su moto. Gracias a los amigos de Rotorama.com hemos descubierto el lado más tierno de una relación entre un joven y su R6.
En un extenso documento gráfico podemos observar como van juntos a todas partes, dan un paseo abrazados, se deleitan viendo el Skyline de Manhattan, disfrutan de una romántica comida, incluso la Yamaha ha sido obsequiada con un precioso globo del día de San Valentín y como todo buen guión de cine romántico acaban abrazados sobre el césped.
Pero recordad, por mucho que hoy llenéis de halagos, mimos y caricias a vuestras motos tenéis que cuidarlas y tratadlas bien todos los días, no sólo en San Valentín. Si no puede que se nieguen a daros ese placer insuperable que se siente cuando arrancan su motor, os volvéis uno y disfrutáis de ese momento de libertad que sólo una moto te puede dar.





