La primera etapa en Sudán fue Wadi Halfa, pequeña población al norte del país donde arriba el ferry semanal que sale de la ciudad egipcia de Asuán. En este pequeño pueblo del desierto Silvestre y Sornosa tuvieron que esperar una semana porque la barcaza que traía las dos BMW, Atrevida y Descubierta, rompió uno de sus motores y corría riesgo de embarrancar debido al fuerte viento que arreciaba sobre el Lago Nubia, llamado así en recuerdo del legendario reino que en la antigüedad faraónica ocupó las tierras comprendidas entre la primera y sexta catarata del Nilo.
Una vez recibidas las motos y superados los complejos trámites de su importación temporal, el escritor y la periodista se adentraron en el desierto siguiendo el curso del Nilo como referencia. Allí encontraron las minas de oro a cielo abierto donde miles de desesperados arañan el polvo tratando de arrancar el escaso metal que aún queda enterrado en las arenas de Nubia.
Ante la falta de infraestructuras turísticas en un país tan cerrado como Sudán tuvieron que vivaquear en la tienda de campaña hasta que alcanzar la pequeña ciudad de Dóngola. Allí pudieron aprovisionarse de víveres antes partir de nuevo hacia el sur, para visitar las ruinas de Old Dongola, capital de uno de los más misteriosos reinos de África: el enclave ortodoxo de Makuria que, aislado del resto de la Cristiandad, resistió casi diez siglos al invasor árabe.
De nuevo tuvieron que acampar en el desierto, potabilizar agua turbia del río y sufrir una tormenta de arena antes de alcanzar nuestro destino, Jartum, la mítica ciudad fundada sobre la confluencia del Nilo Blanco y del Nilo Azul y en la que las tropas inglesas del general Gordon sufrieron en 1884 una de sus más humillantes derrotas ante los insurrectos del Mahdi, enterrados en la populosa barriada de Ondurman. Desde aquí seguirán el curso del Nilo Azul hasta llegar a sus fuentes en Etiopia descubiertas por Pedro Páez, primer explorador de la Ruta de los Exploradores Olvidados.
Algo de Historia
Nubia: citado en la Biblia como el reino de Kush, el reino de Nubia es tan viejo como el Egipto de los Faraones. Existen referencias escritas sobre su existencia ya en el 3.000 AC y aun sometido a crisis, luchas internas e invasiones, su final definitivo como entidad política no se produjo hasta el siglo XVI. Con el protectorado británico quedó seccionado en dos partes, una egipcia y otra sudanesa. Actualmente los nubios forman un grupo étnico lingüístico propio que habita entre estos dos países.
Makuria: reino surgido de la división de Nubia en el 350 con capital en Dóngola. Convertido al cristianismo ortodoxo en el siglo VI, resistió la invasión árabe del siglo VII que conquistó Egipto y lo dejó aislado del resto de la Cristiandad. Gracias a un tratado por el que pagaban un tributo, mantuvieron fe e independencia hasta su total desaparición en el siglo XIV.






