La Suzuki RM-Z250 2019 sigue la filosofía de los últimos años de la firma de Hamatsu en busca del equilibrio perfecto, basado en las tres áreas principales en las que una moto debe basarse: acelerar, frenar y girar. Y para ello ha trasladado parte de la tecnología ya aplicada el año pasado en la RM-Z450.
Si nos ponemos en perspectiva, la Suzuki RM-Z250 veía la luz por primera vez en 2004. Seis años después, en 2010, incorporaba inyección electrónica y a lo largo de estos años ha ido poco a poco recibiendo mejoras hasta el modelo que nos ocupa, el 2019, que de nuevo se ha sometido a una profunda revisión.
Por ejemplo el motor se ha mejorado con la adopción de un doble sistema de inyección. Esto unido a las mejoras en otras áreas como la cabeza del cilindro, un filtro de aire de con mayor caudal, un escape más largo, una bomba de gasolina de mayor presión así como mejoras electrónicas en el control de tracción y el asistente de Hole-Shot (S-HAC) permite un mejor aprovechamiento de la potencia que se ha visto incrementada en aproximadamente un 5%.
La nueva Suzuki RM-Z250 2019 dispone ahora de un nuevo chasis y basculante. En el caso del chasis, es un 10% más rígido además de haberse aligerado en 370 gr gracias a la eliminación de la pared interna que discurría a lo largo del mismo. Si pasamos al basculante, se ahorran 80 gr gracias a nuevos procesos de fabricación, siendo la sección ligeramente diferente lo que le confiere un extra de rigidez. De igual forma, el subchasis también presenta una nueva forma ya que pasa de ser de tubo cuadrado a tener dos de las cuatro esquinas en forma de chaflán.
Respecto a la ergonomía anterior, el manillar está ahora un poco más alejado y los estribos ligeramente más adelantados y elevados. El motor también cambia ligeramente su posición, estando girado respecto al punto de pivotaje del basculante 8,5 mm hacia arriba.
La horquilla KYB es nueva y reemplaza la PSF2 que montaba hasta ahora. Es 60 gr más ligera manteniendo las mismas dimensiones pero mejorando su funcionamiento. Detrás sigue con el mismo sistema aunque se han retocado sus reglajes para mejorar la tracción y la absorción de los impactos y baches. A nivel de neumáticos, monta los nuevos Dunlop MX33 que permiten un mejor comportamiento en terrenos de dureza media y media/duro.
El manillar también es nuevo, mejorando su rigidez. El asiento también se ha reformado, siendo ahora más estrecho para mejorar los movimientos sobre la moto. El depósito de combustible abandona el uso del aluminio por otro de resina que ahorra 312 gramos. Las llantas son más ligeras, la bomba de freno trasera es nueva mientras que delante, el disco de freno crece desde los 250 mm a los 270 mm con nuevas pastillas de freno.
Por último recibe nuevos plásticos y decoraciones similares a las vistas en la Suzuki RM-Z450 2018.










