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Jorge Lorenzo inaugura Ducati Madrid subido a una Panigale

Con toda la pompa y con los invitados del más alto nivel motociclista, así se ha celebrado la inauguración de Ducati Madrid, el nuevo concesionario de la marca boloñesa que abre sus puertas para mostrar, en un espléndido escenario, la belleza deportiva que proyecta cada modelo italiano.

La plana mayor de Ducati Ibérica, encabezada por su director, Pablo Silván, y y en la que también se encontraba Javier Garoz, responsable del nuevo Ducati Madrid, ha vivido junto con toda la prensa especializada y un ramillete de ilustres invitados el momento cumbre de la noche, en el que dos motos han aparecido en el concesionario ante la expectación de los concurrentes. Por un instante, todas las miradas se dirigieron al umbral de Ducati Madrid por el que irrumpió una Monster amarilla conducida por Claudio Domenicali, consejero delegado de Ducati, seguido al rebufo por la estrella de la reunión: Jorge Lorenzo, sobre el rojo vivo de una Panigale.

Para terminar de dar toda la relevancia al acto, destacaba entre los invitados la presencia de Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, que posó para los fotógrafos junto a la escuadra de Ducati, antes de que Jorge Lorenzo dirigiera unas palabras a los asistentes, expresando sus perspectivas e intenciones de cara a la próxima carrera en Argentina, tras el fiasco mecánico sufrido en Losail.

¿Cómo es el nuevo Ducati Madrid?

Hemos dado el calificativo de espléndido a este nuevo concesionario que abre sus puertas en el norte de la capital, pero sin duda le caben unos cuantos más. Se trata de un espacio amplio y luminoso para el motorista, con tal intensidad decorativa en alguno de sus rincones que transmite el dinamismo más radical guardado en la esencia de los modelos italianos más deportivos.

Ducati Madrid Rincón deportivo. Planta superior

Ducati Madrid se distribuye en tres alturas bien diferenciadas a partir del generoso espacio dispuesto en la entrada para la recepción.

En la planta superior, se expone la línea deportiva de la marca con todo su esplendor, descubriendo, a medida que ascendemos por las escaleras, el póster gigante de Andrea Dovizioso agazapado tras del carenado de su Desmosedici. A sus pies, una Panigale 1299 pintada con el tricolor de la bandera italiana compite por el protagonismo de la estancia con una novísima V-4, suspendida en el vacío sobre la calle Pedro Villar.

En la misma planta y en un apartado estanco, se dispone el Servicio Técnico con un despliegue de medios espectacular, protagonizado por media docena de elevadores, y mostrando un aspecto tan mimado e impoluto que más bien asemeja el apartado con un quirófano que con el taller al que las motos acceden por medio de un montacargas.

En la planta baja o intermedia, la exposición de la gama trail Ducati y la de la naked comparten la superficie con esa recepción que hemos mencionado, para lucir al máximo con el resplandor del día que penetra a través de unas inmensas cristaleras.

A medida que descendemos a la planta inferior, nuestra atención queda atrapada por el rincón dedicado en primer plano a la boutique Ducati, para que después de pasear la mirada por las chaquetas, los estantes y las perchas, la giremos a la izquierda y descubramos el espacio sobre el que se expone la gama Heritage, donde las Scramblers brillan en un escenario decorado al estilo que sugieren sus líneas y sobre todo la esencia neoclásica que guarda cada una de sus formas. En medio de esta planta, además, los diseñadores de Ducati Madrid han dispuesto un oportuno tresillo, en el que el ducatista podrá sentarse cómodamente para recrearse, con un deleite sibarita, en ese momento siempre dulce que se vive con la compra de una nueva moto.

En resumen

Ducati Madrid  Elevadores del servicio técnico. Planta superior

Ducati Madrid acaba de abrir las puertas de su nueva sede no sólo para disfrute de los ducatistas más acérrimos, también para los quemados más arrebatados, los nostálgicos más apasionados y los viajeros más aventureros. Todos ellos muy puristas, sin duda. Pero tampoco debemos olvidarnos de todo incipiente motorista que comienza a internarse tímidamente en el mundo de las dos ruedas. Si se asoma por una vez a un espacio como el de Ducati Madrid, será muy fácil que termine siendo otro arrebatado, apasionado o aventurero, si no las tres cosas a la vez, además de ducatista.

En definitiva, este nuevo concesionario se abre como una soberbia exposición de la marca italiana a la que cualquier excusa le valdrá para dejarse caer por ella, incluida la del simple goce de la vista.

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