Conocido por protagonizar múltiples actos temerarios, como atravesar muros de fuego, saltar sobre víboras, tanques llenos de tiburones e incluso pumas, Evel Knievel es ya un icono estadounidense que ha motivado a gente de todo el mundo a practicar este deporte de riesgo. Una de sus hazañas más conocidas tuvo lugar el 31 de mayo de 1975 en el estadio Wembley de Londres, donde Knievel se rompió la pelvis, intentando fallidamente traspasar trece pares de autobuses ante la mirada expectante de 90.000 fans.
Episodios como éstos son los que le valieron el reconocimiento en el libro Guinness de los Récords por sufrir fracturas en 35 huesos.
Con todo, Knievel fue un auténtico icono estadounidense de los años 70, pues se ganó al público al alternar sus espectáculos con mensajes dirigidos a la juventud sobre prevención contra las drogas. Además, impulsó la industria del juguete al reproducirse su imagen en figuras, relojes y máquinas del millón. Knievel dedicó sus últimos años de vida a la pintura y a un proyecto llamado Make a Wish Foundation, creado especialmente para niños que sufren enfermedades terminales. Falleció por enfermedad el viernes 30 de noviembre de 2007.
Según declaraciones de Hill Davidson, vicepresidente del museo, «Cómo tantos otros niños nacidos en la década de los 70, yo era un gran fan de Evel Knievel y estoy muy contento de llevar esta exposición a una nueva audiencia. El espíritu de Knievel está patente en gente de todas las edades y definitivamente, hay un pequeño Evel dentro de cada uno de nosotros, aunque algunos nunca hayan conducido una motocicleta.»
Esta exposición temporal permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre y se ha podido llevar a cabo gracias a los archivos de Harley-Davidson y la colección de la familia de Knievel. Sin duda, una parada imprescindible en la mítica ruta 66, que miles de harleros recorren cada verano.

