Con la crisis las autopistas perdieron tráfico y entraron en quiebra: entre 2012 y 2018 el Estado “rescató” nueve autopistas asumiendo su gestión. Suman 570 kilómetros, aproximadamente una quinta parte de todas las autopistas españolas. Se ha sabido ahora que gracias a haber bajado los peajes en muchas de estas autopistas (al ser de gestión estatal) se ha aumentado el tráfico en ellas: casi un 13 por ciento.
Tras la crisis varias empresas propietarias de autopistas se declararon en quiebra y pasaron a concurso de acreedores. No podían pagar las expropiaciones pendientes por la construcción de las vías, y no tenían suficientes ingresos por el poco tráfico. Cuando el Gobierno asumió su gestión pagó unos 2.000 millones de euros, pero esto era poco menos de la mitad de las deudas acumuladas. Para compensar el resto, se quiere mejorar su rentabilidad y volver a venderlas a empresas una vez sean más viables. Para eso, y pensando en la mejora en la seguridad vial que representan las autopistas, el Estado ha bajado peajes hasta un 30 por ciento. Y, desde el 15 de enero, el tráfico entre las 0 horas y las 6 de la mañana (nocturno) es gratuito todos los días.
El resultado ya se puede confirmar: más tráfico, un 12’7 por ciento exactamente. Las destacadas son la radial R-4 entre Madrid y Ocaña (sube un 19 por ciento); la AP-36 entre Ocaña y La Roda (sube un 19 por ciento); la M-12 Eje Aeropuerto que une Madrid con el aeropuerto de Barajas (sube un 18 por ciento); la radial R-2 entre Madrid y Guadalajara; la AP-7 Circunvalación de Alicante, la Radial R-3 y la Radial R-5 entre Madrid y Navalcarnero (ésta la que menos pero también sube, un 6 por ciento).
Desde la perspectiva de las motos, la pregunta que nos surge es… ¿por qué en España seguimos pagando el mismo peaje que los coches? Las motos usan y gastan mucho menos la vía (el peaje supuestamente sirve para mantenerla), y en moto la diferencia de siniestralidad entre autopista y carretera es enorme, luego sería una medida que reforzaría la seguridad. Y sin embargo, todavía es una asignatura pendiente.







