Cuando se presentó la nueva Copa del Mundo de Moto-E, la llegada de las motos eléctricas en el escenario de MotoGP, una de las grandes incógnitas surgían en cuanto al rendimiento. En ese momento los organizadores del campeonato dejaron entrever que las motos serían lo más rápidas posibles, primando la velocidad pura sobre la estrategia de conservación de baterías. En cuanto a tiempos, se habló de que estarían al nivel de Moto3, por lo que la primera toma de contacto en Jerez había causado bastante expectación, una expectación que se ha ido disipando pues después de tres días ya se puede entrever el punto en el que se encuentra ahora la categoría.
Siempre hay que recordar que estamos ante los primeros pasos de esta competición y que tanto los pilotos como los equipos tienen que ir adaptándose a estas mecánicas y aprender cómo sacarle todo el partido posible. También hay que tener claro que aún falta mucho por evolucionar y que, además, en las nueve tandas de media hora que tuvieron en Jerez el tiempo tampoco acompañó y aunque pudieron rodar en seco el asfalto no estaba en condiciones óptimas.
Tampoco hay que perder de vista el talento de los pilotos que probaron las Moto3, tenemos campeones del Mundo de 125 como Nico Terol y Mike Di Meglio, o de resistencia como Nicolo Canepa, pilotos que llegan directamente desde MotoGP como el caso de Bradley Smith, que fue el más rápido, o Xavier Simeón, y luego otro grupo de pilotos de demostrada calidad y solvencia como Randy De Puniet, Niki Tuuli, María Herrera o Sete Gibernau.
El caso es que los tiempos que han arrojado las hojas de tiempo nos hacen ser poco optimistas. Como decíamos, Bradley Smith paró el crono en 1:50.265. No vamos a compararlo ni con MotoGP ni con Moto2, porque no tendía mucho sentido a pesar de que en cuanto a potencia están por encima de la que ofrecen las Moto2. Vamos a comparar tiempos con las que nos marcaron como referencia y es en ese punto cuando podemos observar que todavía están muy lejos de lo prometido, concretamente cuatro segundos si comparamos con la pole del GP de España de Moto3, cuando Jorge Martín hizo 1:46.193. Por cierto, la vuelta oficial más rápida dada en Jerez por una Moto3 es de 1:46.004, en posesión del propio Martín en 2017, aunque en los test de febrero Tony Arbolino se marcó un espectacular 1:45.498, casi nada…
Aunque la comparativa es todavía más llamativa si tenemos en cuenta que los tiempos del FIM CEV en Moto3 también están lejos de ser asequibles para las eléctricas (la pole de 2018 fue 1:46.402). Pero lo chocante llega al comparar los tiempos con los de las PreMoto3 del Cto. de España de Velocidad. Este año, cuando el certamen visitó Jerez a finales de octubre los pilotos de la categoría no tuvieron entrenamientos oficiales en seco, en carrera la vuelta rápida fue de 1:51.320 mientras que en 2017 en una sesión clasificatoria “normal”, el mejor tiempo fue de 1:50.979, teniendo en cuenta lo que han evolucionado este año las PreMoto3 y, también, el hecho de que las llevan pilotos jóvenes con una experiencia limitada nos deja más o menos claro que el nivel actual de las nuevas eléctricas está al de las pequeñas monocilíndricas y eso en manos de algunos pilotos, porque otros se han quedado lejos de Smith.
Por tanto podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que esta primera toma de contacto no despeja las dudas existentes sobre el rendimiento de las Moto-E, si no que las aplaza, al menos, hasta los próximos entrenamientos. Veremos entonces la capacidad de evolución que puedan tener motos y pilotos de una competición llamada a hacer historia.







